Disculpas

A estas alturas de la vida uno se permite, o eso me creía, ser muy libertario, uno es tan narcisista que además se jacta de ello. El problema es que al final uno sigue siendo humano y tiene propensión a meter la pata hasta el cuello aunque, a diferencia de otros, tengo la suerte de tener buenos amigos que me dan un par de hostias cuando es necesario.
Hace unos días cometí un error importantísimo y encima la estupidez me impidió darme cuenta. Más tarde me hicieron ver cuan equivocado estaba.
El error fue censurar un comentario a una de las entradas. ¡Yo! Que me jacto de mi anarquía me permití comportarme del modo como no deseo que se comporten conmigo.
Lo único que puedo explicar es que esa censura vino dada por la psicosis que aún impera en mí y por pensar en los que aún tienen guerra por delante.
Nunca es buena la disculpa, sobre todo si el daño hecho ya no tiene remedio, pero es lo único que puedo hacer ahora. Disculparme públicamente y purgar internamente lo que me hicieron ver de mí.
Lo dicho, mis más sinceras disculpas.
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