Cada día entiendo menos

Por más que lo intento continúan sucediendo cosas a mi alrededor que no entiendo. Acontecimientos que no paran de generar una pregunta tras otra en mi torpe cabeza.
Un ejemplo:
Hasta hace prácticamente cuatro días, el mundo musulmán era un inmenso gueto fundamentalista dentro del cual no cabía otra vestimenta que el burka para ellas, la barba y el turbante para ellos y como sistema de vida una interpretación sesgada del Corán sumada a horas de orar mirando a la Meca. En cualquier información que nos llegaba subyacía el alma innoble del “Moro Bin” y sus acólitos terroristas. Miedo por doquier nada mas ver a un amazic, sunita o chiíta. Y entonces va y de repente se gira la tortilla. Al igual que las setas, o los hijos de puta dentro de una empresa, empiezan a aparecer, uno tras otro, países islámicos  en los que el pueblo sale a la calle a pedir “Democracia”,”Derechos”,”Fuera el dictador”. Llegados a este punto todo el mundo occidental, cristiano, llora lágrimas de felicidad porque la Libertad ha preñado de luz las apagadas mentes de aquellos pueblos.
Llegados a este punto es cuando empiezo a hacerme preguntas: Si la mayor crisis fundamentalista de Europa (el Cristianismo) tardó mil años en ser vencida por la Ilustración ¿Cómo es posible que el Islam lo solucione en un pis pas?
Entonces llegamos a Libia, lugar donde a un tipo llamado Gadafi, acostumbrado hasta hace un par de meses a que vayamos a lamerle el culo y a reírle los chistes, se le ocurre que lo de abandonar la poltrona no va con él. Evidentemente sucede lo que tenía que suceder, una guerra civil de manual.
Vuelvo a hacerme preguntas: Los servicios de inteligencia de ese país al que podemos llamar “El que ya sabemos”, el mismo que organizó la “Operación Cóndor” ¿No habían previsto que era de cajón que todo sucedería de ese modo para intentar evitarlo? ¿Puede ser, llevando más lejos la ficción, que esos mismos servicios de inteligencia hayan promovido todas las revueltas? ¿Puede ser que calcularan de antemano que a Gadafi le sentaría como una patada en los cojones pirarse de la haima? ¿Puede ser que mientras unos tienen pirámides, turismo o miseria, Libia sea, creo, el cuarto productor de petróleo mundial?
Los que me conocéis ya sabéis que soy un descreído que cada vez comulga con menos cosas. Ni me creí lo del 2001 ni me creo apenas nada de lo que nos venden los medios en la actualidad. Soy de los que piensa, tal vez equivocadamente, que jamás tuvimos tanta información a nuestro alcance y a su vez tan manipulada.
El futuro nos dirá.
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