Carta a los Indignados

En Cerdanyola del Vallès (Barcelona) a 31 de mayo de 2011

Compañeros de Sol (y por extensión del resto del mundo),
Leo en el periódico ADN de ayer que empiezan a aparecer las dudas en las acampadas. Hay quienes creen que el objetivo se ha cumplido, hay quien considera que para hacerlo debe haberse preparado una hoja de ruta y pienso también que habrá quienes simplemente estén cansados, consideren que lo que querían demostrar ha quedado demostrado o que la protesta no va a ir a ningún sitio.
Ante todo deciros que toméis la decisión que toméis os podéis sentir plenamente orgullosos pues hay dos cosas que ya nadie os podrá negar:
Una. Habéis tenido la valentía y el coraje de presentar batalla y eso ya os honra. Porque las batallas pueden ganarse o perderse, pero hay que lucharlas (Sampedro); y el hecho de perder una, nunca significa perder la guerra, sobre todo cuando luchan la flor pacífica contra el sable sanguinario.
Dos. Habéis tenido la capacidad de ser críticos con el poder político y económico. Eso también os honra. En un mundo donde el sistema ha conseguido adoctrinar a las masas hacia el pensamiento único, es maravilloso encontrar a una minoría (de momento) capaz de pensar por sí misma y de poner en tela de juicio todo lo que nos venden como verdades absolutas e irremediables.
Solo esas dos cosas: valentía y criterio; sin otra arma que la de estar ahí pacíficamente diciendo “NO”, han tenido un efecto mediático mayor del que los medios de comunicación del sistema os ha querido dar y que confirma el malestar que habéis creado.
Pero habéis tenido un efecto aún mayor, más importante incluso que el miedo de nuestros políticos: el que esta “plantada” vuestra haya proliferado más allá de nuestras fronteras y esté siendo apoyada y repetida cada vez más y en más lugares. Eso, creo que no lo esperaba nadie y os reafirma como referente, no ya nacional, sino internacional.
Pero cuidado. Ese crecimiento de la protesta, aún siendo algo verdaderamente positivo, puede ser un arma de doble filo. Y digo esto porque a medida que crece la indignación cambian las premisas básicas por las que nació, y es ahí donde debéis actuar con las ideas más claras. Ese, pienso yo, es el punto desde el cual deberá continuar o no la voz de la indignación. Es el momento de que os hagáis la pregunta clave ¿Qué cosa, de las miles que pueden proponerse, es la más importante y la que define mejor la causa de la indignación? Es difícil, lo sé. Pero creo que de su acierto dependerá que todos los indignados persigamos un fin común. Después ya vendrán los matices.
Esto es todo de momento. Os dejo esta pregunta abierta para que la debatáis.
Ánimos y felicitaciones para todos,
Manel.

PD Un pensamiento: “Si para que existan unos 50 millones de multimillonarios (los que mueven los hilos de verdad), son necesarios 3000 millones de pobres ¿Cuántos pobres seremos necesarios para que dupliquen sus fortunas?”
      Una frase: “La Historia es dama de digestiones lentas”


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