¿Futbolista o bombero?

A quién no le habrán preguntado, de pequeño, aquello de “¿Qué querrás ser de mayor?”. Quien más quien menos, en algún momento de su infancia, seguro que respondió: “Bombero” o “Futbolista”. Dos trabajos de los que emana una gran admiración social. El primero, porque caso de llegar a la élite, genera fama; tanta, que se puede llegar a enfermar de ella hasta creerse seres tocados de la mano del Dios Narciso. El segundo, porque desde él se puede llegar a la heroicidad altruista, a la entrega de la propia vida por los demás.

Hoy –tras haber ganado los futbolistas una euro-copa y haber estado los bomberos (y resto de voluntarios) luchando durante días con el peor incendio que ha asolado España en los últimos años– si preguntáramos a cada uno de los niños españoles qué desearían ser de mayores, a buen seguro que casi todos ellos, si no todos, responderían que “futbolistas”. Esa y no otra es la cruda realidad.

Una realidad que esconde nuestro completo fracaso social, nuestra permisividad y connivencia para con todas las castas que nos expolian y nuestra ignorancia a la que revestimos de envidia y narcisismo para no haber de suicidarnos al mirarnos en el espejo. Así es, nos guste o no nos guste ya somos un país de psicópatas que ha perdido la capacidad de la empatía sustituyéndola por el aborregamiento más deprimente.

Les enseñamos a nuestros hijos el valor de “un trapo de colores” y una palabra: “patria” tras un vulgar partido de fútbol, mientras olvidamos totalmente a aquellos que están luchando por nuestra tierra, nuestros bosques, nuestro oxígeno, nuestro futuro, nuestro “estado”. Permitimos que nuestros hijos vean la vergonzosa imagen de un jefe de gobierno y un príncipe feliz saltando como borregos tras cada gol, pero no les hacemos partícipes de los esfuerzos abnegados de unas personas por salvar los bienes de los ciudadanos, las vidas de los ciudadanos, el futuro aire de los que ahora son niños engañados.

Les enseñamos, en suma, que lo que tiene valor como patria y como modelo es que unos jóvenes que ganan cantidades indecentes de dinero se lo lleven a paraísos fiscales sin tributar en España; que el presidente del gobierno español huyen de la foto “fea” con los damnificados por el fuego para hacerse una foto “bonita” con la selección; que un principito ha de ser feliz y vivir como Dios a costa de nuestro dinero ahora y del de ellos en el futuro, perpetuando su decadencia. Para nada les hablamos de la heroicidad real de unas personas que no necesitan esconderse tras patrias ni banderas porque en sus actos demuestran su amor por la tierra y por sus gentes.

Sí, yo vi las finales del 2008 y del 2010 y disfruté con ellas. Pero esta vez no. Tomé otra decisión. Me negué a participar del Circo del fútbol. Me negué a que mi cerebro terminara envuelto en trapos de colores y palabras como “patria” saltando y gritando mientras España se hunde. Me negué a encumbrar e idolatrara a quien no se merece ningún respeto.

Si ahora volviera a ser niño sé muy bien que mi respuesta sería “Papá, quiero ser bombero”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Artículos, Cronica, Lucha ciudadana, Pensamientos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Futbolista o bombero?

  1. Elba dijo:

    i would like to visit every day, thanks for your sharing.http://www.busquemail.com.br

  2. Dagmar dijo:

    i always like your posts because you have such a good way of expressing yourself, and this is a virtue in these days.http://www.casaemail.com.br

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s