Un año sin fumar y libre como Diógenes el Cínico

Un año sin fumar, amigos. Lo que hasta hace unos años hubiera sido imposible se ha conseguido. Y aquí abajo están los números, un excel que hice y que pongo a disposición de casi todo aquel que me lo pida. En este tiempo he conseguido dos cosas de suma importancia: he alargado mi vida en algo más de un mes y soy 1871 euros más rico. Ahora  solo me restan dos cosas: los agradecimiento e ir al médico a que me pase a la lista de “Ex” fumadores.

Lo segundo lo haré aquí, a continuación.

VALORES
Llevo 365 Días limpio
Me he ahorrado 1.871 Euros
En pesetas alucina 311.245,81 Pesetas
He dejado de fumar 9.125 Pitillos
Mi vida se ha alargado en 34,85 Días

Sería muy fácil atribuirme todo el mérito, hablar de mi fuerza de voluntad y de lo cerca que me hallo de la perfección. Mentiras. Sigo siendo el mismo de siempre: hombre de mucho sexo y poco follar, bebedor social y, sí, eso lo reconozco, diez quilos más gordo.

¿Donde reside, entonces, el éxito de esta azaña? Evidentemente en dos cosas:

La primera, en el hecho de que al no tener trabajo se ha reducido mi capacidad de gasto; esto me ha llevado a un incremento del ahorro, primero, y a necesitar menos y menos cosas cada día; y necesitar menos cosas me ha traido una libertad, una paz y un control sobre mi vida como no la había conocido jamás, pues me he ido reconvirtiendo en “ser” y abandonando la identidad de “cosa” en la que todos y cada uno de nosotros nos hemos convertido (el concepto de cosa se tratará en un futuro como una teoría filosófica personal, paciencia).

La segunda, de la que se deriva la primera y para mí la más importante, en el hecho de que unos soberbios e ignorantes (dos gerentes) de la empresa en la que trabajaba (“Soplays” le llamábamos) decidieron echarme por la vía cerda, la normal para la mayoría de empresarios. No negaré que la lucha con ellos, su posterior readmisión, su moobing… me hicieron caer en una depresión de la que me costó salir. Pero ahora, visto desde mi paz interior, lo veo de otro modo: fueron tan imbéciles que me mantuvieron durante un año entre mi primer despido, la readmisión, la baja por depresión, el alta y el despido negociado. Ese año, que entonces fue un infierno, ha resultado ser una maravillosa necesidad para poder gestionar mi jubilación en unos pocos años. Gracias a la obtusez  de miras, o al exceso de farlopa y testorona, que de todo hubo, puedo dedicar mi vida a estudiar, a escribir (mi nuevo modo de vida), a luchar y a dar largos paseos con mi pareja. Todo cosas que jamás hubiera realizado de seguir en aquel páramo de ignorancia, estupidez y lameculeo.

Ahora, por suerte, me parezco a Diógenes el Cínico, del que solo os pondré un breve ejemplo para que veáis a lo que me refiero:

Un día estaba Diógenes comiendo lentejas, y pasó por allí un conocido llamado Aristipo. Este le dijo: “Si tu trabajaras para el rey, no tendrías que comer lentejas”.Diógenes le contesto, “Si tu comieras lentejas, no tendrías que trabajar para el rey”

Qien desee entenderlo y alejarse de su condición de “Cosa” para volver a ser “Humano” ya sabe cual es el camino.

GRACIAS, de verdad.

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