En favor de la asignatura de religión

Yo era totalmente contrario a la asignatura de “Religión”, lo confieso. De hecho era un acérrimo defensor de la laicidad de los estados y del mantenimiento de las confesiones religiosas dentro del límite de sus templos y sufragada por el dinero de sus acólitos.

El tiempo y la realidad de espania me han hecho ver cuan equivocado era mi pensamiento: este país es católico por la gracia de unas leyes que regalan el cielo en Tierra a toda esa “curia negra” (no de ropaje ni de raza), y desde el beneplácito y la inacción de una población mayormente ignorante y estúpida, precisamente por no haber sido educados en la verdadera asignatura de “Religión”.

He recapacitado y he terminado por darme cuenta de lo bueno y necesario que será para nuestras generaciones futuras la “imposición” del catolicismo aunque sea “a sangre y fuego”. Y para argumentar el porqué del cambio que se ha producido en mí me remitiré a mi propia experiencia con dicha asignatura y en aquellos lejanos años en los que un enano sanguinario y dictador entraba en el templo bajo la protección del palio, como si de la misma Hostia se tratara.

Jamás le agradeceré lo suficiente a mis padres el hecho de que, con once años, me matricularan en “La Salle Congreso” y en la que cursé lo que entonces se llamaba Bachillerato y que duraba seis años. No hay agradecimientos suficientes pues allí aprendí la vida de Jesús, sus palabras, sus milagros y su pasión, muerte y resurrección. Y aprendí el valor y el peso del Pecado, su gran baza para con los niños. Y de entre todos ellos, que los hay a miles, el Pecado de la Carne, esa tentación natural y de especie que su dios nos impuso con la única intención de que ellos instauraran el miedo en nuestro interior.

No entraré en detalles de lo que representó para aquellos niños, yo entre ellos, el descubrimiento sexual. Baste saber que entramos en él de un modo sucio, soez, escondido, oscuro, asqueroso y fundamentado en el pecado y en eso que funciona tan bien en las sociedades fundamentalistas de: La pura y la Puta (pobres mujeres, culpables sin culpa alguna).

No entraré en detalles de lo que representó darse cuenta de cuan distintas era las enseñanzas de aquel pobre tipo llamado Jesús y las practicas de sus teóricos seguidores, mayormente enfermos sexuales gravísimos.

Pero en cambio conseguí lo que de otro modo me hubiera estado vedado: Conocer al enemigo. Conocerle desde dentro y saber cuan enfermos están y cuan hipócritas son. Aprendí sus mentiras, sus cuentos, su violencia para con los niños, su obsesión sexual, su miedo feroz a la Mujer, su pederastia (no conmigo pero sí con otros)… Y es así que gracias a esa asignatura de religión me convertí en el más ferviente anticatólico (y por extensión, antireligioso). Por esa razón la considero tan necesaria. Cuantos más anticatólicos consigan forjar con su locura, antes les echaremos al mar.

Gracias amigo Wert. Puede que te conviertas en el iniciador de la cruzada anti católica de espania.

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