Cartas desde Barbastro – lazo negro (1)

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Un rincón literario

Ainsa, 16 de Agosto de 1970

Apreciada Alma,
No sé cómo comenzar. Llevo varias noches postrado ante el altar pero sin poder apartar  de mí la imagen de tu desnudez. Varias noches pidiéndole perdón a Dios por mis actos, pero las oraciones no me traen la calma, solo más y más congoja.
No sé de qué modo podré borrar lo sucedido. No lo sé, de verdad que no lo sé. Ni siquiera sé si deseo borrarlo. Cómo borrar lo hermoso. Sería como negar la flor y su aroma, el pájaro y su vuelo, la nube y el cielo. Solo lo conseguiría si el alma tuviera ojos y pudiera arrancármelos, hasta negar la evidencia de la belleza de tu cuerpo. Así es, Alma, y por más que lo intento te me apareces: tú entera, tu olor, tu sabor íntimo, cada vello de tu piel, cada pliegue y cada sombra que se…

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