Cartas desde Barbastro – lazo negro (2)

Añade tus pensamientos aquí… (opcional)

Un rincón literario

 

Ainsa, 24 de agosto de 1970

Estimada Alma,
Encontré tu carta en el suelo, frente a la puerta, al abrirla esta mañana para preparar la misa de ocho. Debo reñirte por ello. Pienso que has arriesgado mucho haciéndolo de ese modo. Soy consciente de tu urgencia, pero te pido por favor que no vuelvas a hacerlo. ¿Qué hubiera sucedido si en vez de ser yo hubiera sido Carmen o Angustias las que hubieran abierto la puerta? Por suerte no ha ocurrido nada de eso. Dicho esto paso a responder a la tuya.
Cuando la leí por primera vez, nada más terminar la misa, confieso que lloré. Después, releyéndola una y otra vez como si se tratara de una penitencia, conseguí la suficiente serenidad para responderte.
No deberías tener miedo, Alma. Tú, no. Esa dura tarea deberías dejársela a este pecador y olvidar lo sucedido. La oración debería servirte para…

Ver la entrada original 953 palabras más

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s