“Un pequeño punto azul pálido”, una inmensa lección de Vida

Uno de los experimentos más maravillosos que ha llevado a término el Ser Humano es el de las expediciones de las naves Voyager I y II. En ambas tomó parte Carl Sagan.
Cuando la Voyager Sobrepasó el planeta Neptuno y se disponía a abandonar nuestro sistema solar, a unos seis mil millones de Kilómetros, Carl Sagan propuso a la NASA que hicieran girar la cámara para hacer una última fotografía de la Tierra desde esa primera frontera del Universo.
En un primer momento la NASA no entendía qué sentido podía tener fotografiar la Tierra desde un lugar tan lejano ya que desde ahí nuestro planeta es apenas un pequeño punto de luz. Pero accedió, y ahora disponemos de una imagen que nos sitúa donde nos corresponde.
A ese punto de luz, Carl Sagan lo llamó “pequeño punto azul pálido”. Y con él como referencia nos dejó una de las lecciones de Paz más importantes que puedan haberse dicho jamás.
Hoy, en un tiempo de narcisismo casi enfermizo, una época en la que la pérdida de valores anda pareja con el incremento del egoísmo y la envidia, sería bueno que escucháramos las palabras de la gran persona que fue Carl Sagan. No es una lección magistral de Economía, ni una lección de Ciencia, ni tampoco lo pretende.
Es una sencilla lección de Humanidad que debería ser asignatura obligada en todas y cada una de las escuelas a las que llevamos a nuestros hijos. Pero sabemos que no se la darán. Es por ello que podemos ser nosotros los que se la transmitamos. Vedla y sacad vuestras conclusiones. Lo que es a mí, se me encoge el corazón.

Transcripción del vídeo

Desde tan lejos, puede que la Tierra no parezca muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Fíjate de nuevo en ese punto. Eso es aquí. Es nuestro hogar. Somos nosotros.
Ahí viven o han vivido todos tus seres queridos, todas las personas a las que conoces, todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido jamás. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos. Miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas tan seguras de sí mismas, todos los cazadores y recolectores, todos los héroes y todos los cobardes, todos los creadores y destructores de civilizaciones. Todos los reyes y todos los campesinos, todas las parejas de jóvenes enamorados, todas las madres y padres, todos los niños esperanzados, todos los inventores y exploradores, todos los profesores de ética, todos los políticos corruptos, todas las superestrellas y todos los líderes supremos, todos los santos y todos los pecadores de la historia de nuestra especie vivieron allí. En la mota de polvo. Suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la inmensidad del cosmos. Piensa en los ríos de sangre que han hecho correr todos esos generales y emperadores para que, entre el triunfo y la gloria, pudiesen proclamarse los amos fugaces de una pequeña parte de un punto. Piensa en las incontables crueldades cometidas por los habitantes de un rincón de este punto sobre los habitantes, apenas distinguibles, de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, con cuánto fervor odian. Nuestros “postureos”, nuestra supuesta importancia, el espejismo de que ocupamos una posición privilegiada en el universo, todo eso queda en entredicho ante ese punto de luz pálida.
Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad, en toda esa inmensidad, no hay ningún indicio de que nadie vaya a venir en nuestra ayuda para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. ¿Visitar? Sí. ¿Colonizar? Aún no. Tanto si nos gusta como si no, en este momento la Tierra es donde nos vamos a quedar.
Se dice que la astronomía es una experiencia de humildad, y que forja el carácter. Puede que no haya mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido, el punto azul pálido.

La primera foto del espacio exterior (1946)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Belleza, De Otros, Filosofía, Historia y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s