Cien años del nacimiento del Gran Cronopio

Un rincón literario

Querido Julio,
Fíjate la de seres que no merecieron siquiera haber nacido. Criaturas que mejor hubiera hecho la Evolución, la Genética y hasta el Deseo carnal dejándolas como vulgares manchas de un pañuelo o imperceptibles bichitos cabezones serpenteando en el remolino del agua que limpia el inodoro. Tú no, Julio, claro. Tú, como buen cronopio, fuiste un ser necesario para muchos e imprescindible para el Arte en general y las Letras en particular.
Deseo confesarte hoy aquí, en este espacio, que desde la más temprana adolescencia negué a los dioses, me he orinado siempre en la moral, he sucumbido al pecado y, siempre que ha sido posible, he transgredido leyes y normas —las hay tan estúpidas e injustas—. Desde la adolescencia, digo, he cometido muchos desmanes. He bebido y sufrido la ira de Baco, fumado y convertido mis pulmones en pozos negros; he amado y he llorado el desamor; descubrí la Música…

Ver la entrada original 319 palabras más

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s