Leonid Rógozov y la auto cirugía

Leonid Rógozov nació en Dauriya, una remota aldea en el este de Siberia, cerca de la triple frontera entre Rusia, Mongolia y China. Estudió medicina en el Instituto Médico Pediátrico de Leningrado (actual San Petersburgo) y tras graduarse en 1959 como médico general se especializó en cirugía. Poco tiempo después obtuvo como destino la Antártida, desde septiembre de 1960 hasta octubre de 1962, formando parte de un equipo de trece investigadores.
En la mañana del 29 de abril de 1961, Rógozov no se encontraba bien: debilidad, náuseas, fiebre moderada y más tarde dolor en la parte inferior derecha del abdomen. Todas las medidas posibles de tratamiento no lo ayudaban. El 30 de abril se hicieron evidentes los signos localizados de una peritonitis, y su estado de salud empeoró considerablemente durante la noche. La base Mirny, la estación soviética de investigación más cercana, se encontraba a 3074 km de Novo Lazarevskaya, las estaciones antárticas de investigación de otros países no tenían avión y las severas condiciones antárticas impedirían el aterrizaje de aeronaves. Rógozov no tenía más opción que realizarse una auto cirugía.
La operación comenzó alrededor de las 22:00 el 30 de abril de 1961. Rógozov se inyectó en la pared abdominal una solución de 0,5% de novocaína como anestesia local. Con la ayuda del conductor de tractores y el meteorólogo, que le alcanzaban los instrumentos y mantenían ante él un espejo para observar las áreas no directamente visibles, Rógozov se mantenía en una posición semi reclinada. Llegado el momento se volvió hacia su lado izquierdo e hizo una incisión de unos 12 cm para buscar el apéndice. Media hora después del inicio de la operación empezó a sentir debilidad general y náuseas, por lo que de ahí en adelante tuvo que hacer varias pausas para descansar. Según su informe, el inflamado apéndice tenía una perforación de 2 × 2 cm en la base. Rógozov inyectó antibióticos directamente en la cavidad peritoneal. Cerca de la medianoche terminó la operación.
Después de un breve período de debilidad posoperatoria, los signos de peritonitis desaparecieron. Pasados cinco días la temperatura de Rógozov volvió a la normalidad y siete días después de la operación, Rógozov, retiró los puntos de sutura. En unas dos semanas pudo reanudar sus actividades normales.


A uno le cuesta imaginar una situación como esa. Las que conocía con anterioridad eran las de un hombre al que una sierra amputó una pierna y tuvo la sangre fría de taponarse él mismo las arterias, con lo que frenó la terrible hemorragia; y la del montañero que se amputó el brazo que le había quedado atrapado entre la pared de un estrecho cañón y una piedra desprendida (se hizo una película de ello). Queda evidente que el instinto de supervivencia es muy fuerte, y se demuestra que, a poco que nos fijemos, la única posesión que realmente nos pertenece es nuestra propia vida.

Dado que nuestro protagonista era de Siberia y encontrar músicos siberianos se me ha convertido en un imposible, comparto una hermosura de Mongolia, una de las fronteras cercanas al lugar de nacimiento de Leonid

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