Mariano Rajoy y millones de puestos de trabajo

Llega el último debate sobre el estado de la nación de la actual legislatura y nos sale el presidente Mariano Rajoy, amigo del plasma, franquista confeso disfrazado de demócrata, y nos dice que creará tres millones de puestos de trabajo en la próxima legislatura. Así, con un par.

Debo decir en su favor, antes que nada, que en el año 2010, cuando éramos más inocentes y teníamos en el gobierno al más traidor de los presidentes desde 1978, en sus promesas habló de cinco millones. O sea que como mínimo ha bajado su nivel de fantasía, que ya es algo, aunque no haya renunciado a su personaje Disney de Pinocho.

Si entonces utilizó la trampa de construir su frase utilizando el verbo “poder”, de cuyo significado el RAE nos da dos acepciones interesantes. A saber:

  1. tr. Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.
  2. tr. Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer algo.

Y dijo que con el PP en el Gobierno «se pueden volver a crear 5 millones de puestos de trabajo». Ahora lo que ha hecho es revestir su maravillosa promesa: “tres millones de puestos de trabajo”, con condicionales y más condicionales diciendo cosas tales como: “porque es un objetivo alcanzable si no cometemos torpezas”, “si somos capaces de mantener el ritmo de crecimiento (…); si no dejamos que las cosas se tuerzan, podemos aspirar a crear más de medio millón de empleos cada año”.

Eso, amigos, es curarse en salud cuando quiera decir “Diego” donde dijo “Digo”.

A lo que vamos, ya entones, ante su fantasmada, yo prometía otra planteada como un imposible (Ver enlace) que decía: “puedo ofrecer 10 orgasmos en cada encuentro sexual”. Siguiendo su lógica actual y dado nuestro fracaso mutuo (aunque el mío sería infinitamente menos criminal que lo ha sido el suyo) yo debería también reformular mi promesa anterior. De hacerlo quedaría algo así como: “prodigaré 6 orgasmos en cada encuentro sexual. Es un objetivo alcanzable si no doy el gatillazo, si mantengo una buena erección, si no termino con calambres en la lengua, si sé trabajar con mis manos, si no se cuestiona mi hombría, si ella es suficientemente receptiva, si no confundo sus señales…”

En ambos casos él y yo mentimos. En ambos casos soltamos la fantasmada. La diferencia está en que mi mentira puede causar risa mientras las suyas pueden producir daños irreparables a toda una Sociedad.

La parte positiva es que los fantasmas, como el personaje que planteo de mí, solo follan una vez con aquella a la que consiguen engatusar. Esperemos pues que la sociedad española, a pesar de su tremenda inmadurez política, no se deje engañar de nuevo por un ser tan abyecto como nuestro actual presidente y lo echen lo más lejos posible.

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4 respuestas a Mariano Rajoy y millones de puestos de trabajo

  1. Ademas maricón y pederasta, es una auténtica plasta.

  2. icástico dijo:

    SI no fuera porque falta poco…

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