Amor exclusivo, Amor propietario

El otro día una amiga de Facebook publicaba este meme

meme_amar a una sola mujer

 

A priori es como tantos otros que inundan las redes sociales con frases lindas y edulcoradas que la mayoría de usuarios leen, ponen carita de haber visto a dios, le dan al “me gusta” y lo comparten de nuevo sin pararse a pensar en el significado real del mismo. De este, por ejemplo, me chocó esa frase final que sentencia: “…Aman solo a una mujer”. La vi tan maligna que no pude hacer otra cosa que comentarla. Lo repito aquí de nuevo.

¿Amar a una sola mujer?, ¿amar a una sola persona?
No, algo no me sonaba bien en esa frase. Me hice la siguiente pregunta ¿Ser el objeto y sujeto exclusivo de alguien es la mejor muestra de amor? Respuesta: No, en absoluto. Porque hacer eso es negar el Amor ya que nos falta uno de los ingredientes más necesarios para cocinarlo de forma correcta y perdurable: la Pasión.
¿Dónde queda la pasión si nos entregamos en exclusiva? Pues sabemos que la pasión que nos llevó a vincularnos con esa otra persona apenas dura un instante de nuestras vidas, no nos engañemos; y quien piense lo contrario y pretenda hacerla perdurar más allá de su límite está abocado al fracaso o al autoengaño.
Aceptado entonces que aquella maravillosa pasión por el otro/otra llegó a su fin ¿Qué nos queda? Nada. Pues sin pasión no somos otra cosa que mamíferos que cumplen con su cometido de intentar perpetuar la especie. Es la pasión la que nos lleva a amar lo que nos envuelve, desde una hoja seca que cruje cuando la pisamos hasta las mil bellezas de cada rostro que se nos cruza.
Ser propiedad en exclusiva de alguien… ¡Uf! Mala cosa. Vínculos de ese tipo pueden ser muchas cosas, pero no pueden llamarse amor. Uno solo puede amar a otro si lo ama todo, si se ama a sí mismo, si ama la Música, la Pintura, si llora con un poema o estalla en risas ante una frase ocurrente.
Es bueno comprender que solo se ama desde el amor y que el amor nunca es excluyente ni limitado. Es necesario tener claro que todo lo demás: devoción, entrega, sumisión, abnegación… son inventos  judeocristianos usados para minimizar nuestro esfuerzo por el otro y para mantenernos aletargados y dóciles, criaturas que creen que los sentimientos son una entidad externa manejada por un Sino, un Karma, un abyecto dios.
Se es amado cuando se ama más que nadie. Y sí, el amor puede terminar, claro —ni siquiera el Universo tiene garantías de eternidad—, y cuando termina pues lloremos lo justo y entreguémonos con pasión a seguir amando; como los niños, como los locos, como criaturas que necesitamos consumir hasta el último rescoldo del regalo de la Vida. Nuestra única y simple pertenencia.

::::

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Opinión y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s