Manuel Buenaño, un posible alcalde del PP y buen promotor de la Violencia

Un refrán chino dice: «Hay tres cosas que no vuelven: la piedra lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida». Es triste ver a estas criaturas de hoy en día, cobardes y falsas, que lanzan los mayores insultos y amenazas y después piden perdón por ello.

¿Serán reminiscencias de esa españa ultra católica en la que alguien puede asesinar a más de cien mil personas, pasar por el confesor, contarle que se arrepiente y pretender que se le abran las puertas del cielo? Tal vez.

 El líder del Partido Popular para la alcaldía de Cerdanyola del Vallés, Manuel Buenaño, hizo la presentación de su candidatura siguiendo los pasos de su compañero de partido, Javier García Albiol, alcalde de Badalona, ​​y ofreciendo una fantástica declaración de intenciones al decir: «aquí tampoco se construirá ninguna mezquita». Una frase que ya sintetiza su respeto por los Derechos Humanos y que hizo aplaudir a los seguidores de este tipo de ideario tan democrático.
Lo que parece extraño, dado ese ánimo laico, es que no hiciera ninguna mención a la Iglesia Católica. Que no clamara al cielo por los miles de millones de euros que se llevan cada año al bolsillo para adoctrinar y bramar sandeces desde los púlpitos. Que no les exigiera devolver todas las propiedades inmatriculadas de las que se han adueñado gracias a unas leyes franquistas aún en vigor. Que no exigiera que entreguen a la Justicia a todos los curas pederastas a los que se han encargado de esconder por no reconocer su enfermedad sexual. Que no les exigiera abandonar el integrismo católico al que nos desean llevar, tan malo como cualquier otro.
Se podría pensar que estos señores del PP sólo son unos títeres de la Iglesia Católica y de otros amos, pero yo me niego a hacerlo. Prefiero pensar que sus verdaderas intenciones aparecen cuando el señor Buenaño asegura que él está dispuesto a aplicar en Cerdanyola la receta con la que su compañero badalonés «ha cambiado Badalona en cuatro años, en materia de incivismo, limpieza e inseguridad» (sic); o cuando el propio alcalde de Badalona, ​​fiel a su controvertido estilo, reitera, ante el auditorio del MAC, que «Badalona es una ciudad mucho más limpia, en todos los aspectos, que hace cuatro años» (sic).
Eso sí, una vez lanzadas las palabras, los dos corren a negar cualquier vinculación del comentario con la población inmigrada. Como si la palabra dicha pudiera volver a la boca de quien la lanzó; como si decir que todos los integrantes del PP son fascistas y después matizar que la frase no va con ellos eliminara por obra lingüística la idea lanzada. Señores, sean serios y no nieguen como lo hizo San Pedro. Sean hombres y no unos cobardes, que para cobarde ya tenemos a su presidente escondido tras televisores de plasma.
Dicho esto, no sé si estos señores conocerán a Johan Galtung, yo preferiría pensar que no y que cuando vomitan estas palabras lo hacen desde la más profunda ignorancia y la más completa estupidez; porque es bueno saber que lo que están lanzando a las calles se conoce como Violencia Estructural y Violencia Cultural; dos tipos de Violencia que acaban desembocando en Violencia Directa. La que duele, la que nos lleva al fascismo y a la destrucción.
Pero no nos equivoquemos, todos sabemos que estos señores ni son estúpidos ni son ignorantes. Al revés, son muy, muy buenos en su tarea. De hecho, me consta que el señor Buenaño no es un mal político. Lástima que para llegar a donde está haya tenido que renunciar a su Dignidad como persona. Pues de indignos es promover la violencia hacia el que es diferente y esconderse tras mentiras una vez se ha lanzado el mensaje. De indignos es culpar de los males de nuestra sociedad a los más débiles y seguir protegiendo a los banqueros y otros amiguitos que han expoliado nuestro país llenándolo, estos sí, de verdadera inmundicia. Y no debemos olvidar que la Dignidad, una vez perdida, puede convertir a seres humanos en monstruos, ¿un ejemplo? La Alemania que dio el poder a Adolf Hitler y su partido. Una vez en el poder aprobaron las Leyes de Nuremberg que permitirían más tarde las aberraciones que por desgracia todos conocemos.
Miren, yo sé qué pensará quien lea este texto, pero tengo clara una cosa, no regalaré mi Dignidad, el mayor tesoro al que puede aspirar una persona, a cambio de convertirme en alguien como él, promoviendo la violencia a cambio de votos.

Galería | Esta entrada fue publicada en Artículos, Cerdanyola del Vallès, violencia y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s