Cuatro años del #15M, el camino hacia un futuro de Dignidad

Apenas hacía un año que la empresa a la que había dedicado los últimos veinte años de mi vida decidió prescindir de mí. Eso, lejos de destruirme, como era su intención, me abrió los ojos y me hizo ver que más allá de la miseria humana entre la que había estado inmerso había un mundo en el que podía aprender muchas cosas. Me lancé a estudiar y a intentar mejorar como persona.
No podía evitar, no obstante, una inmensa sensación de desencanto. A mis 56 años me daba cuenta de que nada iba bien. Si miraba a los de mi generación y anteriores —los teóricos defensores de la Democracia que había vivido los estertores de la dictadura asesina de Franco, el criminal general golpista—, veía a una masa que aceptaba cualquier cosa por mantener su falso mundo de fantasías Disney. Si miraba a los jóvenes veía a una masa desnortada, desilusionada, vacía y egoísta —la triste herencia de unos padres ya adoctrinados—. Así se me aparecía aquel presente.
De pronto, un día de primavera, aparecísteis. Miles de muchachos y muchachas ocupando los espacios públicos. En la plaza del Sol, en la plaça Catalunya; en las plazas de las capitales de provincia; en Sabadell, en Cerdanyola del Vallès, mi pueblo…
Fue extraño para muchos de nosotros, viejo burgueses preocupados por adquirir potentes automóviles, un gran televisor y vacaciones en pseudo paraísos lejanos. Unos lo veían vergonzoso, niñatos ensuciando las preciosas plazas, pensaban. Otros no entendían qué podía estar sucediendo, la cosa no andaba tan mal (para ellos, claro). A mí, al igual que a muchos otros, me produjo un efecto muy distinto. Yo ya me había dado cuenta en mis carnes de que algo no estaba funcionando, pero no sabía qué hacer desde mi soledad. Y sentí una tremenda patada en el culo. Vosotros, los teóricos “inútiles” okupas de las plazas, me gritasteis sin saberlo: «abuelo, levanta el culo y muévete. No estás solo y nosotros te necesitamos». De un día para otro me rejuvenecí por dentro. Desempolvé lecturas, descubrí a Hessel, redescubrí a Sampedro y a García Calvo. Iba a las asambleas, me ilusionaba vuestra ilusión.
Vi claro que aquello era un germen que fructificaría más tarde, que en el mundo (ya no solo en españa) se acababa de plantar la semilla de algo que tendría un poder ilimitado. Sobraba la prisa, no obstante —Desde nuestra ignorancia creemos que las cosas cambian de un día para otro, pero no es verdad. Ese infierno que nos echaban ahora encima se había empezado a gestar en las dictaduras asesinas de la operación Cóndor en Sud América, en las políticas de Margaret Thatcher, en la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Quienes iban ahora a por nosotros nos llevaban treinta años de adelanto—. La prisa no era buena si deseábamos un resultado acorde con el sueño vivido.

Reconozco, ahora puedo decirlo, que en algún momento pensé que os auto fagocitaríais o seríais destruidos por esa fuerza mayor e invisible que maneja a las Policías, Ejércitos, Jueces y políticos. Me equivoqué. Porque cuando os expulsaron de las plazas en un intento desesperado de haceros invisibles, el monstruo ya estaba creado. El germen de la temida Revolución comenzó a introducirse por las rendijas infectando cada vez a más y más personas que no estamos dispuestas a regalar nuestra Dignidad ni la de nuestros hijos. Por eso cuando la Casta se relamía pensando que habían acabado con “la lacra que ensuciaba sus calles” se encontraron con un monstruo de muchas cabezas: las distintas mareas que han parado distintas privatizaciones, el total asentamiento de la PAH, plataformas solidarias de ciudadanos para ciudadanos, monedas alternativas con valores reales, la creación de un partido como PODEMOS, el nacimiento político de Alberto Garzón…se cumplía otra de las geniales frases que nos legó Albert Einstein: «En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento».
El futuro puede ser imparable, por leyes mordaza que deseen inventar vosotros debéis seguir siendo dueños de vuestras vidas. No depende de la Economía, no os dejéis engañar, ni es una cuestión de dinero. El futuro será la suma de vuestros actos y decisiones no lo cedáis a unos viejos machorros que ya ni pueden orinar de un modo decente pero cuya enfermedad, la ambición, les lleva a crear más y más miseria.


Podría estar horas repitiendo palabras ya dichas, pero debo terminar. Y deseo hacerlo dándoos algunas premisas que considero útiles para todos:

– Debéis saber que la Lucha y la Revolución no están en las calles para que os cosan a golpes esos robocop que quizá una vez fueron personas; la Lucha y la Revolución está en vuestra imaginación y en vuestra capacidad de socavar, de forma inteligente, los cimientos de esta Sociedad enferma que corre hacia el más estrepitoso de los fracasos.
– Debéis saber que el acto más revolucionario que podéis acometer es “aprender”. El Saber os dará la capacidad de decidir por vosotros mismos, lo que se conoce como Criterio; y ese criterio os hará realmente libres. A pesar incluso de que libremente decidáis ser esclavos.
– Debéis saber que “los mayores”, esos viejos que decimos tener la Verdad Absoluta de nuestro lado, lo único que tenemos es Miedo. Porque salvo honrosas ocasiones el Miedo es el poso que van dejando los años en el ignorante de alma servil. Y ese mismo miedo es el que nos lleva a arruinar vuestro futuro sin sentir vergüenza alguna.
– Debéis saber que el valor más alto que atesoráis como seres libres es vuestra Dignidad. Si miráis a colectivos como las policías y militares, la curia, los que se quedan escondidos en casa esperando que todo pase…os daréis cuenta de que perdieron su Dignidad.
– Debéis saber que el Futuro es la casa en la que solo habitaréis vosotros, pues nosotros habremos muerto; pero vigilad, no vaya a ser que los criminales que ahora nos controlan os lo hayan robado cuando lleguéis a él para regalárselo a sus descendientes.
– Debéis saber que las cosas no son como son porque deban ser así. Son así por la aceptación de una mayoría ignorante, pero en vuestra mano está derribarlo todo y construirlo de nuevo.
– Debéis aprender a cuestionar cada cosa que se os diga, cada noticia que leáis, cada frase maravillosa que escuchéis (incluidas mis palabras). La herramienta más potente que tenemos es el lenguaje, aunque ahora no os lo creáis. Por qué pensáis que los primeros a quienes matan los dictadores son los poetas, pensadores, artistas, filósofos… porque el dictador sí conoce el poder de la palabra y corre a acallarla.
– Debéis saber que en vuestra mano está Cooperar en vez de Competir; Amar en vez de Odiar; Respetar en vez Ultrajar. Parece sencillo, pero desde el parvulario, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en todas las series televisivas…se os enseña lo contrario. La minoría que nos subyuga nos necesita desunidos y compitiendo entre nosotros, saben que peligran sus vidas si un día llegamos a ser una Unidad.
– Debéis saber que este mundo de mierda al que nos abocan cambiará, eso es inevitable. Que lo haga de una forma pacífica o dejando cien millones de muertos dependerá de cómo hayáis gestionado los consejos anteriores.
– Termino con una frase de Gandhi, el Pacifista por excelencia: «Donde haya que elegir entre cobardía o violencia solo hay una opción, yo aconsejaría la violencia». Jamás la Dignidad, aunque para ello debamos morir matando.

Como le decía José Agustín Goytisolo a su hija Julia: No sé deciros nada más. Debéis comprender que yo aún estoy en el camino.
Gracias, #15M
::::

Esta entrada fue publicada en Acciones Populares, Confesiones, españa, Historia y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s