No existe ningún dios, solo corderos para el sacrificio

Música que siento

  Nos costó —a algunos todavía les costará— entenderlo: ¡Ya no existe ningún dios! Pues es imposible que exista una deidad capaz de no mover ningún divino músculo ante espectáculos tan vergonzoso. Y es así que los dioses han muerto a manos de los demonios. Solo quedan los débiles corderos, los nacidos para el sufrimiento. Sacrificio inútil que solo alimentará las fauces de los enfermos de narcisismo y egolatría que habitan en los países ricos.
 
Artículo de María Rodríguez publicado en eldiario.es
Música: Agnus Dei y Adagio para cuerdas de Samuel Barber

Marliya lleva cinco días hospitalizada. Tiene la mirada perdida en cualquier lugar de la habitación. El médico que la trata dice que está totalmente apática, que es indiferente a su entorno. Sufre un cuadro de edemas generalizado por todo su cuerpo de no más de cuatro años. En los pies, en sus pequeñas piernas e incluso en…

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