Matar un león, un elefante, un ser humano… poder sin límite

Cecil fue abatido por un cazador español que desembolsó unos 50.000 euros.

Los ricos lo son para permitirse “lujos” que no están al alcance de todo el mundo. La mayoría de pobres de nosotros nos pensamos que eso solo se refiere a coches de lujo, joyas, yates, viajes… error. En la actualidad y hasta en un triste país como españa muchísima gente puede permitirse un coche, joyas de más o menos valor o substituir el yate por un crucero por el Mediterráneo.
Queda claro entnces que no es solo eso lo que les reporta el dinero. Los lujos que gustan de permitirse los ricos tienen más que ver con la excitación de matar elefantes, al estilo borbón; o, como es el caso que nos trae: matar a un león emblemático. El lujo de verdad es la posibilidad de estar por encima de las “cosas” vedadas a la gente normal.
La pregunta con tientes éticos que se me viene a la cabeza es la siguiente: ¿Se conformará ese rico, esa criatura que está más allá de la Justicia y la Ley, con matar a ese elefante o a ese león? ¿Cabe la posibilidad de que llegado a un determinado límite de satisfactores, las mentes enfermas de muchas de esas criaturas se planteen dar un paso más hacia el abismo moral?
Yo apuesto que sí. Quienes llegan a esas fronteras de inmundicia humana son criaturas que jamás tendrán límite ético alguno, y ahí es donde reside el verdadero valor del dinero: permitirse aquél capricho que deseen sin haber de dar cuentas a nadie simplemente porque están por encima de todos y de todo.
Para unos será el Poder (en general), permitirse decidir sobre la vida y el destino de los que no son como ellos —aquellos que no estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por dinero—, para otros será la posibilidad de humillar a países enteros: el caso de Grecia en la actualidad o de españa en un futuro cercano.
Y después estarán los que gustan del detalle personal. Los que gustan de ir de cacería a eliminar leones —para qué un triste conejo, ¿verdad?—, matar elefantes, masacrar osos, rinocerontes; animales todos ellos cuya escasez les hace tan apetecibles ¿Qué sucede después, cuando ya no satisface ese tipo de matanza? ¿Cabe la posibilidad de dar un paso más? Sí, siempre se puede dar un paso más hacia el abismo moral.
Llegados aquí, ¿qué sucederá cuando a ese señor le apetezca cazar a un ser humano, qué sucederá cuando le venga en gana coger a una mujer para hacer con ella lo que le plazca, qué sucederá si el objeto de su deseo insatisfecho es una niña o un niño? Es en ese momento cuando el falso valor del dinero toma todo su precio. Y es entonces cuando cobra sentido que esas criaturas se muevan por el mundo poniéndole precio a todo.
Lo más triste es que nos están acostumbrando a verlos como ejemplo de virtud y no como los vulgares enfermos viciosos que son. Aunque claro, si fuéramos capaces de verlos en todo el esplendor de su bajeza y supiéramos hasta qué nivel del Infierno han descedido seguro que los colgaríamos del cuello y nos sentaríamos tranquilamente a esperar, hasta tener la absoluta certeza de que estuvieran bien muertos.

BONUS

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