Gente de ningún lugar (el drama de los refugiados)

No es normal que haya refugiados.
No es normal que los niños mueran ahogados en las balsas.
No es normal tener que huir de casa para salvar la vida.
No es normal la Guerra.

No podemos normalizar la Violencia.
No debemos aceptar la Violencia.
No debemos dejarlos a su suerte,
pues somos responsables directos de su destino.

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Cuatro años del #15M, el camino hacia un futuro de Dignidad

Apenas hacía un año que la empresa a la que había dedicado los últimos veinte años de mi vida decidió prescindir de mí. Eso, lejos de destruirme, como era su intención, me abrió los ojos y me hizo ver que más allá de la miseria humana entre la que había estado inmerso había un mundo en el que podía aprender muchas cosas. Me lancé a estudiar y a intentar mejorar como persona.
No podía evitar, no obstante, una inmensa sensación de desencanto. A mis 56 años me daba cuenta de que nada iba bien. Si miraba a los de mi generación y anteriores —los teóricos defensores de la Democracia que había vivido los estertores de la dictadura asesina de Franco, el criminal general golpista—, veía a una masa que aceptaba cualquier cosa por mantener su falso mundo de fantasías Disney. Si miraba a los jóvenes veía a una masa desnortada, desilusionada, vacía y egoísta —la triste herencia de unos padres ya adoctrinados—. Así se me aparecía aquel presente.
De pronto, un día de primavera, aparecísteis. Miles de muchachos y muchachas ocupando los espacios públicos. En la plaza del Sol, en la plaça Catalunya; en las plazas de las capitales de provincia; en Sabadell, en Cerdanyola del Vallès, mi pueblo…
Fue extraño para muchos de nosotros, viejo burgueses preocupados por adquirir potentes automóviles, un gran televisor y vacaciones en pseudo paraísos lejanos. Unos lo veían vergonzoso, niñatos ensuciando las preciosas plazas, pensaban. Otros no entendían qué podía estar sucediendo, la cosa no andaba tan mal (para ellos, claro). A mí, al igual que a muchos otros, me produjo un efecto muy distinto. Yo ya me había dado cuenta en mis carnes de que algo no estaba funcionando, pero no sabía qué hacer desde mi soledad. Y sentí una tremenda patada en el culo. Vosotros, los teóricos “inútiles” okupas de las plazas, me gritasteis sin saberlo: «abuelo, levanta el culo y muévete. No estás solo y nosotros te necesitamos». De un día para otro me rejuvenecí por dentro. Desempolvé lecturas, descubrí a Hessel, redescubrí a Sampedro y a García Calvo. Iba a las asambleas, me ilusionaba vuestra ilusión.
Vi claro que aquello era un germen que fructificaría más tarde, que en el mundo (ya no solo en españa) se acababa de plantar la semilla de algo que tendría un poder ilimitado. Sobraba la prisa, no obstante —Desde nuestra ignorancia creemos que las cosas cambian de un día para otro, pero no es verdad. Ese infierno que nos echaban ahora encima se había empezado a gestar en las dictaduras asesinas de la operación Cóndor en Sud América, en las políticas de Margaret Thatcher, en la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Quienes iban ahora a por nosotros nos llevaban treinta años de adelanto—. La prisa no era buena si deseábamos un resultado acorde con el sueño vivido.

Reconozco, ahora puedo decirlo, que en algún momento pensé que os auto fagocitaríais o seríais destruidos por esa fuerza mayor e invisible que maneja a las Policías, Ejércitos, Jueces y políticos. Me equivoqué. Porque cuando os expulsaron de las plazas en un intento desesperado de haceros invisibles, el monstruo ya estaba creado. El germen de la temida Revolución comenzó a introducirse por las rendijas infectando cada vez a más y más personas que no estamos dispuestas a regalar nuestra Dignidad ni la de nuestros hijos. Por eso cuando la Casta se relamía pensando que habían acabado con “la lacra que ensuciaba sus calles” se encontraron con un monstruo de muchas cabezas: las distintas mareas que han parado distintas privatizaciones, el total asentamiento de la PAH, plataformas solidarias de ciudadanos para ciudadanos, monedas alternativas con valores reales, la creación de un partido como PODEMOS, el nacimiento político de Alberto Garzón…se cumplía otra de las geniales frases que nos legó Albert Einstein: «En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento».
El futuro puede ser imparable, por leyes mordaza que deseen inventar vosotros debéis seguir siendo dueños de vuestras vidas. No depende de la Economía, no os dejéis engañar, ni es una cuestión de dinero. El futuro será la suma de vuestros actos y decisiones no lo cedáis a unos viejos machorros que ya ni pueden orinar de un modo decente pero cuya enfermedad, la ambición, les lleva a crear más y más miseria.


Podría estar horas repitiendo palabras ya dichas, pero debo terminar. Y deseo hacerlo dándoos algunas premisas que considero útiles para todos:

– Debéis saber que la Lucha y la Revolución no están en las calles para que os cosan a golpes esos robocop que quizá una vez fueron personas; la Lucha y la Revolución está en vuestra imaginación y en vuestra capacidad de socavar, de forma inteligente, los cimientos de esta Sociedad enferma que corre hacia el más estrepitoso de los fracasos.
– Debéis saber que el acto más revolucionario que podéis acometer es “aprender”. El Saber os dará la capacidad de decidir por vosotros mismos, lo que se conoce como Criterio; y ese criterio os hará realmente libres. A pesar incluso de que libremente decidáis ser esclavos.
– Debéis saber que “los mayores”, esos viejos que decimos tener la Verdad Absoluta de nuestro lado, lo único que tenemos es Miedo. Porque salvo honrosas ocasiones el Miedo es el poso que van dejando los años en el ignorante de alma servil. Y ese mismo miedo es el que nos lleva a arruinar vuestro futuro sin sentir vergüenza alguna.
– Debéis saber que el valor más alto que atesoráis como seres libres es vuestra Dignidad. Si miráis a colectivos como las policías y militares, la curia, los que se quedan escondidos en casa esperando que todo pase…os daréis cuenta de que perdieron su Dignidad.
– Debéis saber que el Futuro es la casa en la que solo habitaréis vosotros, pues nosotros habremos muerto; pero vigilad, no vaya a ser que los criminales que ahora nos controlan os lo hayan robado cuando lleguéis a él para regalárselo a sus descendientes.
– Debéis saber que las cosas no son como son porque deban ser así. Son así por la aceptación de una mayoría ignorante, pero en vuestra mano está derribarlo todo y construirlo de nuevo.
– Debéis aprender a cuestionar cada cosa que se os diga, cada noticia que leáis, cada frase maravillosa que escuchéis (incluidas mis palabras). La herramienta más potente que tenemos es el lenguaje, aunque ahora no os lo creáis. Por qué pensáis que los primeros a quienes matan los dictadores son los poetas, pensadores, artistas, filósofos… porque el dictador sí conoce el poder de la palabra y corre a acallarla.
– Debéis saber que en vuestra mano está Cooperar en vez de Competir; Amar en vez de Odiar; Respetar en vez Ultrajar. Parece sencillo, pero desde el parvulario, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en todas las series televisivas…se os enseña lo contrario. La minoría que nos subyuga nos necesita desunidos y compitiendo entre nosotros, saben que peligran sus vidas si un día llegamos a ser una Unidad.
– Debéis saber que este mundo de mierda al que nos abocan cambiará, eso es inevitable. Que lo haga de una forma pacífica o dejando cien millones de muertos dependerá de cómo hayáis gestionado los consejos anteriores.
– Termino con una frase de Gandhi, el Pacifista por excelencia: «Donde haya que elegir entre cobardía o violencia solo hay una opción, yo aconsejaría la violencia». Jamás la Dignidad, aunque para ello debamos morir matando.

Como le decía José Agustín Goytisolo a su hija Julia: No sé deciros nada más. Debéis comprender que yo aún estoy en el camino.
Gracias, #15M
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70 años de Auschwitz (una introducción)

El cártel IG Farben ( formada por BASF, Bayer, Hoechst) fue uno de los que financió la campaña electoral que llevó a Hitler al poder. En pago a tan hermoso detalle IG Farben se enriqueció hasta la más completa indecencia al utilizar a mano de obra esclava de los campos de concentración nazis. Y no solo eso, fue de la manita con la Wehrmacht ejecutando un detallado plan para hacerse, al amparo de ésta, con la industria química de Austria, Checoslovaquia, Polonia, Noruega, Francia, Rusia y otros 18 países. No estuvo mal la invesión con el “monocojón”.
Pero ¿quiénes ganaron más dinero con ello? ¿Los alemanes? En absoluto, no seáis tan inocentes, criaturas. Fueron los americanos y los suizos. En 1940 del total de las 324.766 acciones que componían el Cartel IG Farben únicamente 35.616 estaban en manos de personas con residencia en Alemania, el triple de esa cantidad, 86.671 acciones, estaban en manos de inversores de nacionalidad estadounidense y casi cinco veces más, 166.100 acciones, estaban en manos de ciudadanos suizos.

En estos 70 años no hemos aprendido nada. Absolutamente nada. Miramos siempre para otro lado cuando nuestras manos están manchadas de todos y cada uno de los cadáveres que produce nuestra indecente forma de vida, narcisista y vacía.
Es absolutamente necesario poner límites y controles a los poderes corporativos del mundo actual y es necesaria una revisión que saque a la luz la actual insuficiencia de los instrumentos de Derecho penal internacional ante todo ello.
No debemos olvidar estas palabras, atribuidas de forma erronea a Bertold Brech, dichas en aquellos tiempos de absoluta decadencia humana (tan parecidos a los que vivimos ahora mismo): “Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

Porque por más inocentes que seamos, por más que nos sintamos humanos y pensemos que el resto de Humanidad lo son, para esa minoría criminal no somos más que carne prescindible de la que solo necesitan apenas un 20% que les sirvan de esclavos.

Leonid Rógozov y la auto cirugía

Leonid Rógozov nació en Dauriya, una remota aldea en el este de Siberia, cerca de la triple frontera entre Rusia, Mongolia y China. Estudió medicina en el Instituto Médico Pediátrico de Leningrado (actual San Petersburgo) y tras graduarse en 1959 como médico general se especializó en cirugía. Poco tiempo después obtuvo como destino la Antártida, desde septiembre de 1960 hasta octubre de 1962, formando parte de un equipo de trece investigadores.
En la mañana del 29 de abril de 1961, Rógozov no se encontraba bien: debilidad, náuseas, fiebre moderada y más tarde dolor en la parte inferior derecha del abdomen. Todas las medidas posibles de tratamiento no lo ayudaban. El 30 de abril se hicieron evidentes los signos localizados de una peritonitis, y su estado de salud empeoró considerablemente durante la noche. La base Mirny, la estación soviética de investigación más cercana, se encontraba a 3074 km de Novo Lazarevskaya, las estaciones antárticas de investigación de otros países no tenían avión y las severas condiciones antárticas impedirían el aterrizaje de aeronaves. Rógozov no tenía más opción que realizarse una auto cirugía.
La operación comenzó alrededor de las 22:00 el 30 de abril de 1961. Rógozov se inyectó en la pared abdominal una solución de 0,5% de novocaína como anestesia local. Con la ayuda del conductor de tractores y el meteorólogo, que le alcanzaban los instrumentos y mantenían ante él un espejo para observar las áreas no directamente visibles, Rógozov se mantenía en una posición semi reclinada. Llegado el momento se volvió hacia su lado izquierdo e hizo una incisión de unos 12 cm para buscar el apéndice. Media hora después del inicio de la operación empezó a sentir debilidad general y náuseas, por lo que de ahí en adelante tuvo que hacer varias pausas para descansar. Según su informe, el inflamado apéndice tenía una perforación de 2 × 2 cm en la base. Rógozov inyectó antibióticos directamente en la cavidad peritoneal. Cerca de la medianoche terminó la operación.
Después de un breve período de debilidad posoperatoria, los signos de peritonitis desaparecieron. Pasados cinco días la temperatura de Rógozov volvió a la normalidad y siete días después de la operación, Rógozov, retiró los puntos de sutura. En unas dos semanas pudo reanudar sus actividades normales.


A uno le cuesta imaginar una situación como esa. Las que conocía con anterioridad eran las de un hombre al que una sierra amputó una pierna y tuvo la sangre fría de taponarse él mismo las arterias, con lo que frenó la terrible hemorragia; y la del montañero que se amputó el brazo que le había quedado atrapado entre la pared de un estrecho cañón y una piedra desprendida (se hizo una película de ello). Queda evidente que el instinto de supervivencia es muy fuerte, y se demuestra que, a poco que nos fijemos, la única posesión que realmente nos pertenece es nuestra propia vida.

Dado que nuestro protagonista era de Siberia y encontrar músicos siberianos se me ha convertido en un imposible, comparto una hermosura de Mongolia, una de las fronteras cercanas al lugar de nacimiento de Leonid

De reyes, adulación y 2.306.000 niños pobres (#Marcaespaña

Los que esperan la prebenda rindiéndole pleitesía. Su idea del trabajo bien hecho.

españa es fiel a sus tradiciones: toros, paella, flamenco, procesiones, servilismo y coronar reyes. Y si algo sabemos hacer bien de verdad, es lo último: coronar reyes y adularlos después; todo ello con la sana intención de que una minoría de inútiles y corruptos saquen tajada de la poca riqueza que puedan producir unos súbditos históricamente abandonada a su suerte y con un alto índice de adoctrinamiento y provincianismo, que no cultura, histórica enemiga de reyes, clérigos y militares.
Es así nos guste o no, y eso se retrata en el poco Arte que hemos sido capaces de crear; desde El lazarillo de Tormes o La vida del Buscón —exaltación del tan hispano “búscate la vida” producto de la miseria provocada por el rey de turno con su cohorte de aduladores, arribistas y advenedizos— hasta la vergüenza y el escarnio que representa el Guernica de Picasso, una obra maestra que nos habla del dolor generado por una general golpista y sus tropas de criminales rebeldes. Dolor extendido por decenas de años de asesinatos y toma de posiciones de la actual monarquía y su nueva cohorte de los de siempre.
En esta españa de vergüenza y de hastío no hay lugar para lo importante: el Futuro: Infancia y Juventud. Pues el futuro no tiene cabida en una españa moribunda infestada de monarcas, clérigos y dictadores anclados en su siempre inútil. Para todos ellos solo existe un presente perenne de expolio a manos llenas, de eliminación de todo vestigio de modernidad o futuro y de ruina humana que no sea su pequeño mundo inmundo de adulación para sacar tajada.
A esa españa de vergüenza y de hastío no le importan en absoluto los millones —millones ya— de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza, se lo habrán buscado, pensaran desde sus jaulas de oro protegidas por “sus” policías indignos. A esa españa corta de miras solo le interesa salvaguardarse ella y su caterva de amiguetes ignorantes. Porque más allá de ellos, de su pequeño mundo vacuo, solo existe un vacío tan negro como sus conciencias. La suerte, la gran suerte que han tenido hasta ahora, es que hay un elevado porcentaje de población con alma de siervo que todavía entona a voz en grito el ¡Vivan las caenas!.

Pero los tiempos están cambiando.

“Un pequeño punto azul pálido”, una inmensa lección de Vida

Uno de los experimentos más maravillosos que ha llevado a término el Ser Humano es el de las expediciones de las naves Voyager I y II. En ambas tomó parte Carl Sagan.
Cuando la Voyager Sobrepasó el planeta Neptuno y se disponía a abandonar nuestro sistema solar, a unos seis mil millones de Kilómetros, Carl Sagan propuso a la NASA que hicieran girar la cámara para hacer una última fotografía de la Tierra desde esa primera frontera del Universo.
En un primer momento la NASA no entendía qué sentido podía tener fotografiar la Tierra desde un lugar tan lejano ya que desde ahí nuestro planeta es apenas un pequeño punto de luz. Pero accedió, y ahora disponemos de una imagen que nos sitúa donde nos corresponde.
A ese punto de luz, Carl Sagan lo llamó “pequeño punto azul pálido”. Y con él como referencia nos dejó una de las lecciones de Paz más importantes que puedan haberse dicho jamás.
Hoy, en un tiempo de narcisismo casi enfermizo, una época en la que la pérdida de valores anda pareja con el incremento del egoísmo y la envidia, sería bueno que escucháramos las palabras de la gran persona que fue Carl Sagan. No es una lección magistral de Economía, ni una lección de Ciencia, ni tampoco lo pretende.
Es una sencilla lección de Humanidad que debería ser asignatura obligada en todas y cada una de las escuelas a las que llevamos a nuestros hijos. Pero sabemos que no se la darán. Es por ello que podemos ser nosotros los que se la transmitamos. Vedla y sacad vuestras conclusiones. Lo que es a mí, se me encoge el corazón.

Transcripción del vídeo

Desde tan lejos, puede que la Tierra no parezca muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Fíjate de nuevo en ese punto. Eso es aquí. Es nuestro hogar. Somos nosotros.
Ahí viven o han vivido todos tus seres queridos, todas las personas a las que conoces, todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido jamás. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos. Miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas tan seguras de sí mismas, todos los cazadores y recolectores, todos los héroes y todos los cobardes, todos los creadores y destructores de civilizaciones. Todos los reyes y todos los campesinos, todas las parejas de jóvenes enamorados, todas las madres y padres, todos los niños esperanzados, todos los inventores y exploradores, todos los profesores de ética, todos los políticos corruptos, todas las superestrellas y todos los líderes supremos, todos los santos y todos los pecadores de la historia de nuestra especie vivieron allí. En la mota de polvo. Suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la inmensidad del cosmos. Piensa en los ríos de sangre que han hecho correr todos esos generales y emperadores para que, entre el triunfo y la gloria, pudiesen proclamarse los amos fugaces de una pequeña parte de un punto. Piensa en las incontables crueldades cometidas por los habitantes de un rincón de este punto sobre los habitantes, apenas distinguibles, de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, con cuánto fervor odian. Nuestros “postureos”, nuestra supuesta importancia, el espejismo de que ocupamos una posición privilegiada en el universo, todo eso queda en entredicho ante ese punto de luz pálida.
Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad, en toda esa inmensidad, no hay ningún indicio de que nadie vaya a venir en nuestra ayuda para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. ¿Visitar? Sí. ¿Colonizar? Aún no. Tanto si nos gusta como si no, en este momento la Tierra es donde nos vamos a quedar.
Se dice que la astronomía es una experiencia de humildad, y que forja el carácter. Puede que no haya mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido, el punto azul pálido.

La primera foto del espacio exterior (1946)

10 años del “#11M”. Una masacre evitable

“Es importante darse cuenta de que la violencia-hambre, la violencia-miseria, la violencia-opresión, la violencia-subdesarrollo, la violencia-tortura, conducen a la violencia-secuestro, a la violencia-terrorismo, a la violencia-guerrilla; y que es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella.”
Dilma Borges Vieira (atribuido a Cortázar)

Se cumplen 10 años del más terrible atentado que ha sufrido España en su historia. Las víctimas, como sucede la mayoría de las veces, gente humilde que acudía a su trabajo. Personas que no perseguían otra cosa que ir a ganarse el sustento de forma digna para mantener dignamente a sus familias y procurarles un futuro mejor.
¿Tenían alguna culpa todas esas personas? No, ninguna. Su única falta fue estar en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Su único error, ser gente normal que aspiraban a una vida normal en un país normal. Porque la gente de la calle no sueña sino con cosas pequeñas y accesibles.
Los culpables fueron otros: la célula terrorista que orquestó la masacre, el que proveyó los explosivos, el de la furgoneta, el ácido bórico, el titadine… Herramientas; bien humanas, químicas o mecánicas, pero todas ellas capaces de hacer el mayor daño posible con el mínimo coste.
Podríamos acabar aquí. Llorar un poco por las víctimas —tras diez años las lágrimas brotan menos—, odiar un poco más a los causantes directos de tanto daño, hacer los homenajes pertinentes y esperar a que mañana desplace a este hoy de tristeza.
Pero hacer eso sería como culpar de ese terrible asesinato solo a “las consecuencias” sin pararnos a analizar su origen, “las causas” que llevaron a que esa célula terrorista escogiera España para asesinar a gente trabajadora. Hacer eso sería como aceptar que el culpable de la masacre solo es aquel que aprieta el gatillo.
Por esa razón yo querría recordar hoy, en este décimo aniversario, al señor José María Aznar. El criminal que junto con George Bush y Tony Blair, y basándose en la mentira de unas inexistentes armas, fue responsable de la invasión de Irak y la posterior destrucción sistemática de todo el país.
Un individuo que ahora, todavía hoy y al igual que los otros dos, se mueve con la cara alta y la mirada altiva del megalómano enfermo que es; pero al que la Historia tratará como se merece: como un criminal genocida que, a cambio de salir en una foto y de ciertas prebendas personales, responsabilizo a España entera de la muerte de miles de personas en Irak y fue “Causa” primera de que un célula terrorista de AlQaeda decidiera poblarla de muertos. Ellos son los verdaderos asesinos, los instigadores y promotores de la barbarie.

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Termino con mi homenaje personal para todas las víctimas de horrible atentado del 11M

El mayor descubrimiento de la Humanidad (una opinión)

Fotografía: Marcello Scotti
Fotografía de Marcello Scotti – http://www.marcelloscotti-bcn.blogspot.com

Muchas veces nos preguntamos cuál debe haber sido el descubrimiento más importante de la Humanidad. Una decisión difícil, no cabe duda que comporta una alta dosis de subjetividad, pues no podemos evitar que nuestro bagaje cultural y profesional tenga mucho que ver en ello. Un matemático puede juzgar como descubrimiento maravilloso que los egipcios conocieran la relación 3-4-5 en una cuerda cerrada y con 12 nudos; aplicándola, obtenían un ángulo recto que les permitía hacer pirámides perfectas. Para un ingeniero podría ser la palanca y para un letrado el código de Hammurabi. Es complicado ponerse de acuerdo, pero es cierto que los hubo de gran importancia para nuestro éxito como especie.

Uno de ellos fue el fuego. Dominarlo, nos permitió protegernos de las fieras y cocinar los alimentos, eliminando con ello muchas de las bacterias nocivas que debían mermar a la población.

Otros hablan de la rueda. Disponer de ella permitió el transporte de cargas más pesadas a lugares más remotos y de una forma menos dolorosa para las espaldas de nuestros antepasados.

La escritura fue vital. Con ella pudimos dejar constancia de nuestras experiencias y aprender de la de nuestros antepasados para no repetir los mismos errores —a pesar de que nos esforcemos en reiterar el Error—.

Podríamos hablar de máquinas simples como el tornillo y la polea. Podríamos indagar sobre la importancia de ciertas herramientas como la aguja, que permitió coser pieles que mitigaran el frío extremo de la época helada que nos tocó vivir. Incluso podríamos darle importancia a las armas, que llevaron al descubrimiento del hierro, el cobre, el bronce… y a matarnos los unos a los otros.

Pues a pesar de todos esos descubrimientos yo, en mi ignorancia, escogería uno de los que apenas se comenta. Pero antes de hablar de él deseo establecer una premisa previa: para llegar a la mayoría de los avances mencionados fue necesario un componente previo que liberara a la Inteligencia: Tiempo. Y eso era algo de lo que los primeros humanos no disponían, pues debían dedicar la mayoría de recursos y energía en buscar el alimento.

Es en este punto cuando aparece la protagonista que cambió el curso de la Historia. En algún campo del creciente fértil, hace ahora unos diez o doce mil años, un grupo de mujeres recogerían granos de cereales silvestres. Su tribu se habría asentado en esa zona y mientras hubiera bayas, frutos, insectos y cereales silvestres, mantendrían su campamento. Los hombres, mientras, dedicarían sus esfuerzos en cazar los animales que pudieran, para nutrirse al máximo mientras fuera posible.

Esa mujer anónima, tal vez abuela, liberada de la servidumbre de los hijos, debió preguntarse qué sucedía con esos granos que caían en el suelo, recordando que de una estación a otra y en los mismos lugares, aparecían de nuevo esos campos sembrados con los mismos nutritivos vegetales.

Esa mujer anónima debió pensar que el alma de la futura planta estaba contenida en cada uno de los granos. Decidida, debió llamar a una de sus compañeras y pedirle un poco de trigo, maíz o arroz. Debió cogerlos y echarlos en algún lugar apartado. Con toda seguridad, debió marcar ese pequeño espacio con piedras o con algún palo en alto; cualquier señal  que le confirmara que era allí y no en otro sitio donde estaba realizando tan importante experimento.

La imagino yendo día tras día. Imagino tardes lluviosas alimentando aquella tierra sedienta. La imagino paciente y tenaz, manteniendo esa pizca de ilusión tan necesaria en épocas tan duras. La imagino, al fin, llorando postrada de rodillas ante aquel círculo de piedras cuando descubrió, por primera vez en la Historia del ser Humano, que unos débiles tallos con hojas diminutas brotaban del subsuelo de forma voluntaria.

Aquella hembra de homo sapiens, aquella Mujer, acababa de descubrir la Agricultura y con ella nos convertía en seres sedentarios liberados de la servidumbre de la búsqueda continua del alimento. Nos acababa de regalar el bien más preciado del que se nutrió la Civilización: “El Tiempo”. Y con él la posibilidad de ampliar nuestro universo personal y colectivo hacia una mejora continua que, con mayor o menor suerte, nos ha traído hasta el Ahora en el que nos encontramos.

Fotografía de Marcello Scotti – http://marcelloscotti-bcn.blogspot.com.es/

Al PP le gusta la Pobreza de los españoles

No hace mucho aparecía una noticia en la que se decía que el PP se oponía a crear un fondo para ayudar a familias en situación de pobreza.

Para algunos, una noticia como ésta podría llevarles a rasgarse las vestiduras. Peor no lo hagan, no merece la pena. Y si lo hacen, es que no entienden en absoluto como funciona la extrema derecha cuando gobierna.

Para los neo nazis, con Rajoy a la cabeza, existen las castas, que no clases: la supremacía de unos individuos sobre el resto. Ya en la década de los 80 del siglo pasado, un diputado de AP (actual PP) en el parlamento gallego llamado Mariano Rajoy, publicaba en el Faro de Vigo un artículo en el que, sin pudor alguno, comentaba, encumbrándolo, un libro de Luis Moure Mariño titulado “La desigualdad humana”. En dicho artículo podíamos encontrar perlas como esta:

“…El hombre, después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural del hombre viene escrita en el código genético, en donde se halla la raíz de todas las desigualdades humanas: en él se nos han transmitido todas nuestras condiciones, desde las físicas: salud, color de los ojos, pelo, corpulencia…hasta las llamadas psíquicas, como la inteligencia, predisposición para el arte, el estudio o los negocios. Y buena prueba de esa desigualdad originaria es que salvo el supuesto excepcional de los gemelos univitelinos, nunca ha habido dos personas iguales, ni siquiera dos seres que tuviesen la misma figura o la misma voz…”

Por si esto no fuera bastante, un tiempo después, publicaba en el mismo periódico otro artículo titulado “La envidia Igualitaria” en el que, utilizando referencias al libro del mismo título y cuyo autor es Gonzalo Fernández de la Mora, defendía las maldades de la gestión pública frente a las bondades de la gestión privada utilizando premisas como estas:

“…Demostrada de forma indiscutible que la naturaleza, que es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada

En mi opinión, solo con esos dos artículos, queda claro cual es el ideario del neo nazi del señor Mariano Rajoy Brey, José María Aznar y resto de acólitos seguidores de las cúpulas: los seres de buena estirpe y de buena familia, los grandes de españa, los diferentes politicastros de la mayoría de partidos. Todos ellos, y según ellos, tienen en su código genético el gen de la Superioridad. Superioridad en mayúsculas porque abarca todos los ámbitos: cultural, físico, moral, económico. El resto, aquellos que no pertenecemos a su clase porque genéticamente somos inferiores, solo podemos hacer dos cosas: desaparecer o ser lo suficientemente fuertes para que nos utilicen como siervos.

Aunque visto lo que ha sucedido en las últimas legislativas y lo sucedido hace poco en las elecciones gallegas, habrá que aceptar que llevan parte de razón y que gran parte de los españoles se sienten siervos de gleba: pobres obreros, inmigrantes, gentes que se creían clase media porque vivían endeudados hasta las cejas y que les regalaron su voto. Pobres ignorantes, cadáveres culturales que pensaron castigar a la hienas encumbrando a los buitres.

El convoy de los 927 (El regalo del dictador Franco a Hitler)

El verano de 1940, los republicanos que se hallaban en los campos de refugiados de Angoulême (Francia), y que habían huido de España tras la instauración de la Dictadura del general Franco se hicieron tristemente famosos.

Tras las penurias pasadas durante la guerra y que continuaron durante su exilio, fueron capturados de nuevo por las tropas nazis que invadieron Francia. Al ser preguntado por Hitler sobre qué se debía hacer con esos españoles, Serrano Súñer, ministro de exteriores de esa triste época, le transmitió las palabras del dictador: “puede hacer con esos rojos lo que quiera porque la nueva patria no los considera españoles”.

Los llevaron a la estación de tren. Eran 927 españoles. Familias enteras que tuvieron el macabro honor de ser los primeros en formar parte de un convoy que los llevó a un campo de concentración nazi. En su caso, Mauthausen. Fue el primero de los convoyes que se harían tristemente famosos pocos años después cuando se instauró la “Solución final”, la obra cumbre de la ignominia humana.

Ahora que tenemos un gobierno que se ha quitado la máscara y que no esconde en modo alguno que son los herederos de aquellos fascistas que apoyaron la causa nazi y regalaron a sus propios compatriotas a Alemania, me ha parecido un buen momento para recordarles y compartir con vosotros el excelente trabajo que hizo TVE cuando todavía ofrecía una televisión de calidad.

Fuente El Mundo (Crónica)