La fotocopiadora, un invento de 2000 años

Según palabras de Sam Belluga, profesor de Historia de la Química en la Universidad de Princesstown (EEUU), la invención de la fotocopiadora sería atribuible al mismísimo Jesucristo, el segundo personaje de la trini.
Para emitir tales afirmaciones se basa en dos hechos clave: La cara que dejó impresa en un trapo que le dejó una tal Verónica mientras paseaba hasta el Gólgota y la que dejó, ésta de cuerpo entero, en el sudario que se le puso antes de echarlo al agujero.
A pesar de no disponer de pruebas que determinen al 100% la veracidad de estos hechos, el profesor Belluga está dispuesto a partirse el alma con cualquier teólogo que ponga sus palabras en duda. Soy profesor, pero con mis 198 cm también doy unas hostias como panes, ha dicho.
De otra parte, parece ser que desde el Vaticano se ha llevado a cabo una reunión de urgencia con los mejores gabinetes de abogados mundiales para ver la posibilidad de reclamar la patente de dicho invento. Su portavoz, el cardenal Rouco Sinfreni ha argumentado lo siguiente: “De todos es sabido que la Iglesia Católica es pobre. Cualquier dinerillo extra nos acercará un poco más a vivir como el jefe”.

(Benito Camela para PutoParao nius)

Semana del reciclaje del zombie católico

En estos tiempos de introspección semanasantina. Cuando nuestros espíritus oran para matar y resucitar al zombie un año más, unos millones de euros más para la saca obispal hispana, esa enferma sexual. En estos tiempos, digo, es costumbre adoctrinar a la plebe ignorante con penículas jesúsicas, diósicas, moiséicas. Yo, como no podía ser menos, os comparto esta maravillosa producción. Espero que la disfrutéis.

Ciencia Teológica y sexualidad atípica (1)

Ahora que sé que el Dogma y el Misterio son secundarios, porque así lo reconoce la Santa Madre Iglesia por boca del portavoz y obispo auxiliar de Madrid Juan Antonio Martínez Camino, cuando dice que “la Teología es una ciencia que se puede y se debe dar como se hace con la Historia, o las Matemáticas“. No dudo, como lo hubiera hecho en otros tiempos, en aplicar toda duda y todo cuestionamiento que lleve a conclusiones científicas en temas del catolicismo que considero faltas de rigor.

CASO 1 En el diccionario de la Real Academia de la lengua española, en la entrada de la palabra felación pone lo siguiente: 1. f. Estimulación bucal del pene.

Nótese que en ningún momento se habla de intensidad, duración ni desenlace.

Podemos concluir, por ello, que cuando a Jesús le hicieron la circuncisión y el rabino le chupo el sagrado pene, le hizo una felación.

Con ese antecedente podemos inferir que hace algo más de dos mil años aparece por primera vez el concepto, tan en boga en la actualidad, del religioso pederasta.

CASO 2 En el diccionario de la Real Academia de la lengua española, en la entrada de la palabra transustanciación pone lo siguiente: 1. f. Conversión de las sustancias del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo.

Se concluye por tanto que cuando un católico toma la Sagrada Forma, no olvidemos que toma el cuerpo de Cristo, comete canibalismo de forma genérica y provee a Cristo de una felación de forma particular.

Dado que la felación, como juego sexual aberrante que no persigue la sagrada procreación, es pecado, debemos concluir que los católicos, al tomar la eucaristía para estar en gracia de Dios, pecan en grado “mortal”. De lo cual inferimos que ningún católico puede alcanzar el Cielo pues siempre se encontrarán en pecado.

Problemas con la polla de Cristo (2)

Jesús, terminado su arduo trabajo: Nacer, andar desaparecido más de treinta años, hacer proselitismo una corta temporada, palmarla en la cruz y resucitar; decidió subir a los cielos—, hay gustos para todos y el tercio de la trinidad, que él representa, no iba a ser menos.

Y ya está, ya se ha terminado todo… ¿nadie ve el problema? Sí, avezado católico creyente, veo que tú, al igual que muchos bautizados, has visto la luz y te haces la misma importantísima pregunta: ¿qué se hizo del prepucio de Jesús, se tiró al Jordán para que se lo comieran lo peces, lo atesoró una beata judía, se lo echaron a comer a los cerdos? No, por dios, eso es imposible. Hablamos nada más y nada menos que de la punta del cipote de Cristo ¡Coño, que no es un tema baladí!

O alguien acepta a una divinidad moviéndose por ese universo, creado perfecto por el único dios trino, con su cuerpo incompleto. Eso no se le ocurre ni a las falsas deidades. Ni siquiera en los talleres de imaginería, donde tantos y tan maravillosos profesionales hay, se les ocurre hacer una virgen María sin una teta, un san Cristóbal sin un dedo o una santa Hermenegilda sin manos ¿Cómo vamos a aceptar entonces a un mesías, un hijo de dios, una de las partes del creador, que suba al cielo con la minga menguada?

Es inaceptable. De no tener a Cristo al 100% podríamos caer prontamente en el error y la confusión, de ahí al pecado y del pecado al abismo. Con un Jesús de manubrio incompleto podríamos caer en la tentación de seguir solo 9,997 de los 10 mandamientos, O en medio de una misa taparnos los oídos durante 7 segundos, o decirle al confesor solo 17,88 de nuestros 18 pecados.

De no tener a Cristo al 100% podríamos llegar a determinar que de todas las bienaventuranzas, parábolas y consejos dados por Cristo a los Hombres, de todas esas maravillosas palabras, un porcentaje indeterminado de ellas dejarían de tener valor. Algo terrible según cual fuera esa pérdida.

Sería inaceptable, digo, vivir con la angustia de que un hijo de dios, por culpa de que le dejaran la punta del miembro como el casco de Darth Vader, no cumpliera el 100% de sus promesas. Y que tamaño error desembocara en que cuando debamos entrar en el reino de los cielos, y para limar asperezas comparativas, un arcángel nos vaya cortando la punta de la chorra a cada uno de los creyentes dejando la Tierra sembrada de miserables prepucios.

Lecciones prácticas de aplicación de la LOMCE (1)

Jesús Gallardón Báñez, un muchachito inteligente de un colegio concertado religioso segregacionista del barrio de Salamanca, ha terminado uno de los ciclos y acaba de empezar el examen de reválida. Una de las preguntas que se encuentra, de ciencias naturales, dice lo siguiente: “Explica la reproducción humana”.

No hemos comentado que Jesusito es un buen católico, igual que sus papás, sus abuelos y la mayoría de tíos y tías, excepto una que unió a un grupo de indeseables que ensuciaban la plaza del Sol en el año 2011. Jesusito, como buen católico, va a misa de 8 de la mañana todos los días, se confiesa los miércoles por la tarde y comulga los jueves. El sábado, junto con sus primitos —las primitas están en otra habitación con don Matías, el cura de las niñas—, hace catequesis con don Froilán, sacerdote cercano al OPUS. Para terminar, todos los domingos, junto con sus papás, va a misa.

Decíamos que el pequeño Gallardón se enfrenta a una difícil pregunta. Aunque no para él, es un estudiante aplicado, avezado y diligente que estudia diariamente porque sabe que españa necesita líderes que la guíen por el camino correcto en su apostolado hacia un nuevo imperio gestionado por el mismo dios.

Bien, su respuesta es la siguiente: “cuando una mamá quiere tener un niño se lo pide muy muy fuerte al buen Dios y el en su infinita vondad, manda al Espíritu Santo por la noche con una forma de paloma y la mama despues tiene un niño y todos son muy felises y lo bautizan para que no sea morito como los niños malos.”

Don Augusto, el profesor de Ciencias Naturales, lee el examen detenidamente, retoca alguna falta de ortografía y le resta un par de puntos porque la pregunta de los huesos de la cabeza está incompleta. El resto, con la LOMCE (Ley Orgánica de Manipulación Cerebral de Españolitos) en la mano son correctas. El pequeño de los Gallardón Báñez saca un ocho en ciencias, que con las notas del resto de asignaturas le da una media de 9,6 (la mejor de la escuela)

Problemas con la polla de Cristo

A pesar de que el título pueda parecer una especie de exabrupto o, para los beatos comehostias, incluso una blasfemia, no es tal y les diré por qué. Porque nombrar ese sagrado pene como “polla” no es sino defender eso que los españolísimos del trifachito defienden hasta con la vida de los ciudadanos: el idioma castellano (para ellos “español”), el mismo que, según Esperanza Aguirre ya se hablaba hace unos 3.000 años.

Hecha esta más que necesaria aclaración tal vez sea hora de que comentemos esos problemas que, como católico bautizado, menoscaban mi fe y mi confianza en la iglesia a la que dios se lleve a su vera a la mayor brevedad.

El primer problema que se nos plantea es el siguiente: queda claro en la sagradas escrituras —dictadas por dios pero escritas por un imbécil, que hubo que hacer concilios hasta aburrir para terminar con las correcciones— que a Jesús le cortaron la punta de la chorrilla para cumplir con el rito judío de la circuncisión. Y doy importancia a esta versión porque la que me contaba mi vecina de que se lo hicieron para que le creciera más el pene no me termina de cuadrar en alma tan límpida como la del hijo de dios.

Para las no versadas, vista de cipote antes y después de eliminar el sobrante

Hasta aquí ningún problema: nace, a los ocho días le cortan el prepucio, como tiene una tercera parte de dios no se infecta y los médicos lo mandan para casa porque la Seguridad Social, ya entonces, estaba en manos de la derecha casposa romana.

Ahora viene el problema: A Cristo le cortan la punta del pene porque es judío y ha de cumplirse el rito de la circuncisión. A los católicos no necesariamente nos cortan la punta de la pene porque no seguimos el rito judaico.

Si todo eso es correcto, que considero que lo es ¿Por qué los católicos seguimos celebrando como fiesta algo que es una celebración judía, esos impíos responsables de la muerte de Jesús? Y no me vale lo de que es mi santo o sirve para recuperarse de la taja de nochevieja… Para mí, como católico bautizado, es un problema que la iglesia o el mismo dios, deben resolver a la mayor brevedad.