Contra la #LeyMordaza, la Voz de los Poetas

Hoy, y a la espera de que el próximo gobierno sea demócrata y la derogue, ha entrado en vigor la Ley Mordaza —llamada “Ley de seguridad ciudadana” en un claro intento de reírse de la ciudadanía desde un oxímoron con muy poca gracia—.
A partir de hoy cabe la posibilidad de que muchos cerebros que todavía creían en la Libertad se entreguen y comiencen el proceso de putrefacción que los convierta en zombis, la intención primera y última de los anti demócratas fascistas que gustan de reírse del capítulo 2 de la constitución española.
Pero no cabe la entrega. Jamás la entrega. Jamás la Dignidad.
Lo más difícil de callar es la Voz de los poetas: sus versos. Tomémosles a ellos como ejemplo para que la palabra, al menos la palabra, esa maravillosa vacuna contra el adoctrinamiento, no muera asesinada por los dictadores.
Bienvenidos al primer día de la nueva lucha contra el fascismo.
No nos vencerán. Ahora toca galopar hasta enterrarlos en el mar…

Los libertadores (Canto General) – Pablo Neruda
Aquí viene el árbol, el árbol
de la tormenta, el árbol del pueblo.
De la tierra suben sus héroes
como las hojas por la savia,
y el viento estrella los follajes
de muchedumbre rumorosa,
hasta que cae la semilla
del pan otra vez a la tierra.

Aquí viene el árbol, el árbol
nutrido por muertos desnudos,
muertos azotados y heridos,
muertos de rostros imposibles,
empalados sobre una lanza,
desmenuzados en la hoguera,
decapitados por el hacha,
descuartizados a caballo,
crucificados en la iglesia.

Aquí viene el árbol, el árbol
cuyas raíces están vivas,
sacó salitre del martirio,
sus raíces comieron sangre,
y extrajo lágrimas del suelo:
las elevó por sus ramajes,
las repartió en su arquitectura.
Fueron flores invisibles,
a veces, flores enterradas,
otras veces iluminaron
sus pétalos como planetas.

Y el hombre recogió en las ramas
las corolas endurecidas,
las entregó de mano en mano
como magnolias o granadas
y de pronto, abrieron la tierra,
crecieron hasta las estrellas.

Éste es el árbol de los libres.
El árbol tierra, el árbol nube.
El árbol pan, el árbol flecha,
el árbol puño, el árbol fuego.
La ahoga el agua tormentosa
de nuestra época nocturna,
pero su mástil balancea
el ruedo de su poderío.

Otras veces, de nuevo caen
las ramas rotas por la cólera,
y una ceniza amenazante
cubre su antigua majestad:
así pasó desde otros tiempos,
así salió de la agonía,
hasta que una mano secreta,
unos brazos innumerables,
el pueblo, guardó los fragmentos,
escondió troncos invariables,
y sus labios eran las hojas
del inmenso árbol repartido,
diseminado en todas partes,
caminando por sus raíces.
Éste es el árbol, el árbol
del pueblo, de todos los pueblos
de la libertad, de la lucha.

Asómate a su cabellera:
toca sus rayos renovados:
hunde la mano en las usinas
donde su fruto palpitante
propaga su luz cada día.
Levanta esta tierra en tus manos,
participa de este esplendor,
toma tu pan y tu manzana,
tu corazón y tu caballo
y monta guardia en la frontera,
en el límite de sus hojas.

Defiende el fin de sus corolas,
comparte las noches hostiles,
vigila el ciclo de la aurora,
respira la altura estrellada,
sosteniendo el árbol, el árbol
que crece en medio de la tierra.

De reyes, adulación y 2.306.000 niños pobres (#Marcaespaña

Los que esperan la prebenda rindiéndole pleitesía. Su idea del trabajo bien hecho.

españa es fiel a sus tradiciones: toros, paella, flamenco, procesiones, servilismo y coronar reyes. Y si algo sabemos hacer bien de verdad, es lo último: coronar reyes y adularlos después; todo ello con la sana intención de que una minoría de inútiles y corruptos saquen tajada de la poca riqueza que puedan producir unos súbditos históricamente abandonada a su suerte y con un alto índice de adoctrinamiento y provincianismo, que no cultura, histórica enemiga de reyes, clérigos y militares.
Es así nos guste o no, y eso se retrata en el poco Arte que hemos sido capaces de crear; desde El lazarillo de Tormes o La vida del Buscón —exaltación del tan hispano “búscate la vida” producto de la miseria provocada por el rey de turno con su cohorte de aduladores, arribistas y advenedizos— hasta la vergüenza y el escarnio que representa el Guernica de Picasso, una obra maestra que nos habla del dolor generado por una general golpista y sus tropas de criminales rebeldes. Dolor extendido por decenas de años de asesinatos y toma de posiciones de la actual monarquía y su nueva cohorte de los de siempre.
En esta españa de vergüenza y de hastío no hay lugar para lo importante: el Futuro: Infancia y Juventud. Pues el futuro no tiene cabida en una españa moribunda infestada de monarcas, clérigos y dictadores anclados en su siempre inútil. Para todos ellos solo existe un presente perenne de expolio a manos llenas, de eliminación de todo vestigio de modernidad o futuro y de ruina humana que no sea su pequeño mundo inmundo de adulación para sacar tajada.
A esa españa de vergüenza y de hastío no le importan en absoluto los millones —millones ya— de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza, se lo habrán buscado, pensaran desde sus jaulas de oro protegidas por “sus” policías indignos. A esa españa corta de miras solo le interesa salvaguardarse ella y su caterva de amiguetes ignorantes. Porque más allá de ellos, de su pequeño mundo vacuo, solo existe un vacío tan negro como sus conciencias. La suerte, la gran suerte que han tenido hasta ahora, es que hay un elevado porcentaje de población con alma de siervo que todavía entona a voz en grito el ¡Vivan las caenas!.

Pero los tiempos están cambiando.

La Dictadura del Hambre

La Dictadura del Hambre

 Como cualquier dictadura, el hambre acaba con la vida y las esperanzas de futuro de millones de personas.

Acción contra el Hambre, con la colaboración especial de Pepe Sancho, trae a nuestros tiempos el discurso más esperanzador jamás interpretado en el cine para terminar con la injusticia del hambre.

Entra en La Dictadura del Hambre y combate la desnutrición aguda que mata cada día a 10.000 niños en el mundo.

El esperimento comparte

De niños y antes de ser convertidos en cosa, todavía nos queda humanidad.

Debería ser nuestra responsabilidad el no permitir que a nuestros hijos los conviertan el la “Cosa” en la que nos hemos dejado convertir nosotros.