El ejército español ya no es lo que era

Hallan 127 kilos de cocaína en el buque escuela de la Armada ‘Elcano’

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El ejército español ya no es lo que era.
Aquella legión desfilando con brío y la nariz empolvada. Aquellos patriotas que amaban entregar su sangre por españa; hasta la última gota, alardeaban. Aquella maravillosa soldadesca que perdía las guerras allende los Pirineos pero se entregaba con toda el alma a masacrar “rojos” para instaurar dictaduras asesinas, porque al pueblo español hay que atarlo corto que si no se desmanda.
Hoy no, ahora corren malos tiempos para un ejército que se aburre en los cuarteles. Y de todos es sabido que el aburrimiento lleva a la pereza y que la pereza es la madre de todos los vicios.
Si en la época (1976-77) en la que me tocó aquello de “servir a la patria”, casi todos los mandos por encima de cabo primero se entregaban a la botella como si en su fondo fueran a encontrar al mismo dios, ahora, época de ifones y de ipades y esmarfones, parece ser que se entregan a productos más modernos con el mismo ahínco.
Lo preocupante, no obstante, no es la noticia en sí, todos los ejércitos están repletos de drogas y drogadictos, que el trabajo de matar requiere de estímulos añadidos. Lo terrible, digo, es que puedan entrarles ganas de sacudirse el aburrimiento con otra masacre de rojos seguida de otros cuarenta años de “depuraciones”. Que ahora la cosa pinta mal para seguir anclados en la Edad Media y puede que llegue el día que el populacho se soliviante ¡Dios nos libre!
Si quieren drogas, deberíamos regalárselas y no cuestionarles su inocente vicio. Seguro que nos irá mucho mejor a todos… o no.

¿Quiénes son los patriotas?

Artículo de Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Artículo publicado en Público.es 

Mark Twain, uno de los autores más críticos de la sabiduría convencional que ha tenido EEUU, escribió frecuentemente que el concepto de patriotismo, en cualquier país, es uno de los más utilizados para esconder intereses de grupos sociales que quieren mantener, por todos los medios, sus privilegios utilizando el sentimiento patriótico como mecanismo de movilización popular, identificando sus intereses particulares con los intereses de lo que llaman patria. Antonio Gramsci, en Italia, uno de los analistas más importantes que han existido en Europa de cómo el poder se reproduce en las sociedades, subrayó con gran agudeza la función ocultadora de los símbolos de la patria para defender los intereses de las clases dirigentes.

España (y Catalunya dentro de ella) es un ejemplo claro de lo que Mark Twain y Antonio Gramsci indicaron. Las derechas han sido siempre las que se han presentado como las grandes defensoras de la patria, defensa que requiere los máximos sacrificios de los que están a su servicio. Uno de los eslóganes de la Guardia Civil (el cuerpo de policía armado que históricamente ha tenido la función de mantener el orden público y reprimir cualquier agitación social que cuestionara las relaciones de poder existentes en España) era “Todo por la patria”, lo que podía significar incluso la pérdida de  la vida de los guardias civiles aunque también, mucho más frecuentemente, la de los represaliados. La Monarquía, el Ejército y la Iglesia han sido siempre las estructuras institucionales que han defendido el poder de los grupos dominantes en las esferas financieras y económicas (y, por lo tanto, políticas y mediáticas) del país, utilizando el amor y el compromiso con la patria como mecanismo de movilización popular en defensa de sus intereses. Las pruebas históricas que avalan esta utilización de la patria para dichos fines particulares son robustas y abrumadoras.

Tales instituciones de derechas son pues las que se consideran a sí mismas como las defensoras de la patria. Hace sólo unos días, el diario monárquico profundamente conservador ABC ponía en portada a la Duquesa de Alba como la gran defensora de la patria española acusando a los catalanes de ser poco patriotas (11 Nov. 2012). Tal personaje es una de las terratenientes más importantes de España y está entre los que reciben mayores subsidios del estado español y de la Unión Europea, a cargo del erario público. Su linaje familiar, por cierto, ha jugado un papel clave, junto con otros terratenientes, en reproducir una situación en el campo andaluz responsable, en gran parte, de la pobreza de las poblaciones rurales de aquella parte de la patria española.

Pero la credibilidad de tal tesis (de que las derechas son las que sostienen el patriotismo) depende, en gran medida, de lo que se entienda por patriotismo, el cual, como la mayoría de sentimientos, no es fácil de definir. Después de todo, ¿qué quiere decir amor a la patria?

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