#felipegonzález, el terrorista que defiende a ciertos dictadores

felipe gonzález nos deja claro, en una pocas palabras,  quién es, quién fue y a quién ha defendido siempre mientras le alimentábamos su gula insaciable.

Una de esas criaturas cebadas, hartas y satisfechas que vive bajo los auspicios de las grandes empresas de españa como una mantenida y al que todos conocen como felipe gonzález, se desayunó hace unos días con unas palabras que pudieran sonar un tanto raras en alguien que dijo luchar contra el general traidor y golpista que arruinó españa hasta los cimientos.
Sé que es difícil ahora convencerle de nada, en su estado de enamoramiento, con lo que le gusta que sus amantes se le follen la dignidad con canutos gruesos de billetes de 500 €. Nadie podría sacarle del error (caso de serlo, que lo dudo).
Así que, dado el giro hacia las relaciones amorosas que parece haber tomado este artículo de opinión, intentaré hacer unas reflexiones destinadas a comparar esa cuantificación que hizo de la maldad humana desde el punto de vista amoroso.
En mi opinión es un planteamiento insultante para las víctimas cuestionar si un hombre que le da sesenta navajazos a su mujer es menos respetuoso con ella que quien le da solo cuarenta. Ni se debería sacar la vara de medir para dirimir si diez navajazos dados en el corazón son más respetuosos que ocho dados en la cara. Un cerdo sádico asesino de mujeres es un cerdo sádico asesino de mujeres por más que queramos atribuirle más o menos crueldad y respeto en sus agresionesLo mismo que unos criminales golpistas y traidores a sus países como franco y pinochet no están un ápice por encima ni por debajo que Pol Poth, Hitler, Idi Amin Dada, Stalin o la puta madre que los parió a todos ellos. Toda esa calaña, la pongamos donde la pongamos fueron, son y serán unos asesinos psicópatas que lo menos que merecerían es ser comidos por los cerdos y la mierda que estos cagaran, enterrarla en la sima más profinda de la Tierra.
Visto esto, imagino que nadie se extrañará ahora, por fin, de que fuera él y no otro quien inventara los GAL, que fuera él y no otro quien reistaurara el terrorismo de estado al más puro estilo de los dictadores a los que lame el culo, y que sea él y no otro el más acérrimo defensor de las derechas más casposas y cavernarias de este triste páramo de mierda llamado españa.
Desearía tener salud para verle morir y hacer lo que hice cuando murió franco, su ídolo escondido, celebrarlo hasta donde el corazón, el hígado y los pulmones me lo permitan.
Así ardas en el Infierno.

Franco, el general golpista y traidor

 

El dictador filtró para sí parte de las donaciones “a la causa nacional” en plena guerra civil y revendió 600 toneladas de café donado por Brasil a España en 1939. El general golpista tenía en agosto de 1940 una fortuna cercana a los 400 millones de euros y el “holding empresarial” de El Pardo acumuló sueldos, comisiones, regalos y gratificaciones para amasar su riqueza.

Franco era un corrupto que ejecutó mordidas desde la guerra civil. Un opresor que aflojó las cuentas públicas de España y estableció un entramado que desaguaba riqueza en su figura omnímoda. “Nuestra Cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos”, dijo el dictador en un discurso (Lugo, 1942). Es el lado oscuro, e ilegal, de una fortuna que engordó en plena dictadura al calor de la corrupción sistémica del régimen franquista.
El perfil latrocínico del militar arranca a lo grande: se hizo con casi 400 millones de euros tras la ‘cruzada’ contra la República. Queda en pañales la trama Gürtel y las cuentas en Suiza de Francisco Correa (18,6 millones) o Luis Bárcenas (47). Francisco Franco (El Ferrol, 4 de diciembre de 1892 – Madrid, 20 de noviembre de 1975) disfrutó cuatro décadas como Jefe de Estado para acumular donaciones, sueldos, regalos y comisiones.
Franco no perdió el tiempo. Arañó dinero recibido por los golpistas en pleno conflicto armado y revendió toneladas de café donadas por Brasil. A lo largo de su vida recibió innumerables “regalos”, caso del Pazo de Meirás o un todoterreno agasajo de Adolf Hitler. Todo era posible bajo su manto omnipotente. Como lo era la gratificación mensual de 10.000 pesetas que recibía de la compañía Telefónica.

Así nació la fortuna de Franco
“Franco se consideraba el Estado, España. Necesitaba dinero y se apropió de él”, cuenta a eldiario.es el historiador Ángel Viñas. A cuatro décadas de la muerte del dictador, el autor publica el libro La otra cara del caudillo (Crítica, 2015), una obra que da “un paso más en el continuo proceso de desmitificación de Franco”.
Tenía un plan y robó, para cumplirlo, una idea al propio Hitler: el Führerprinzip o mandato dictatorial como “fuente de Derecho”. Usaba “leyes reservadas” y ocultas al Boletín Oficial del Estado, disposiciones secretas que explotó “desde los años de la guerra civil hasta 1957”. Una “curiosa y desconocida costumbre de Franco” que solo conocían “aquellos privilegiados que se ocuparon de llevarlas a la práctica”, describe Viñas.
Por ahí filtró a su interés parte de las donaciones “a la causa nacional”. Las mordidas al apoyo económico a la rebelión militar contra la República inauguran en octubre del 36 la cuenta corrupta que vive un episodio de oro al final de la guerra con las 600 toneladas de café entregado por el dictador brasileño Getúlio Vargas. “Un regalo al Estado español” que Franco pasó a la Comisaría de Abastecimientos y Transportes dependiente del Ministerio de Industria y Comercio “y cobró por adelantado su importe”, 7,5 millones de pesetas, que serían hoy unos 85,6 millones de euros.
Con una nómina en 1935 de 2.493 pesetas y de 50.000 como Jefe de Estado, la riqueza del militar llegó en agosto del año 40 a 34,3 millones de pesetas. Un capital “acumulado en diversas cuentas corrientes” que suponen cerca de 388 millones de euros. “Todo ‘ganado’ en cuatro años. No está mal para empezar”, subraya Viñas.
“Sin embargo, ha perdurado la convicción de que Franco era un hombre honesto y austero”, declara a eldiario.es el hispanista Paul Preston. El dictador, “y su mujer”, recibían “regalos de varios tipos, desde medallas de oro a fincas y hasta automóviles de lujo”, enumera como “la punta de un iceberg colosal” que arranca en “su acceso particular a las suscripciones que se hicieron para sufragar el coste del esfuerzo bélico de los rebeldes militares”.
“La idea convencional del Franco sin afán de lucro ya no se sostiene”, aclara Preston. En su afán recaudatorio, el general golpista trazó negocios secretos y oscuros manejos de testaferros familiares. Era el “holding empresarial” forjado desde “la corte de El Pardo”, según desveló en Los Franco S.A. o Ricos por la guerra de España el periodista Mariano Sánchez Soler. Un patrimonio difícil de digerir a base de simples sueldos públicos.

Franco, corruptor y corrupto
El oficio continuó en plena dictadura. Franco “modificó su comportamiento” y había empresas que, “agradecidas por autorizaciones concedidas”, traspasaban “acciones gratuitamente”. El dictador, así, percibía “dividendos”, mordidas, porcentajes por negocios revueltos entre consejos de ministros y de administración. “La corrupción estaba en el ADN de la dictadura”, dice Viñas.
La imagen corrupta del general rebelde toma huella documental con la apertura a investigadores –año 2010– de los “papeles conservados” en la Fundación Nacional Francisco Franco. “Es claro que Régimen de Franco institucionalizó el pillaje a través de los castigos a los derrotados que algo tenían”, continúa Paul Preston. El soporte legal, la Ley de Responsabilidades Políticas, era “en esencia un mecanismo para justificar la expropiación masiva de los vencidos”.
La corrupción servía como pauta de control y la afición cinegética del general golpista, como oficina ambulante: “importantes sumas de dinero cambiaron de manos mientras los aspirantes a los favores de Franco promocionaban cacerías a fin de conseguir acceso a la fuente de patronazgo”, dice el hispanista.
“No se sabe mucho más” de lo publicado hasta ahora, confirma el historiador Francisco Espinosa. “Aquí no se conservan los archivos de los presidentes ni mucho menos de los dictadores”. Porque el enriquecimiento ilícito no quedó en el autócrata. El contubernio ilícito envolvía al régimen y derramó siempre sobre la oligarquía franquista, desde 1936 hasta la Transición.
Franco, corruptor y corrupto, cosió a la clase dirigente en la confusión premeditada entre lo público y lo privado. Y ése carácter sistémico brotaba en cualquier aspecto de la vida, con el estraperlo como gran ejemplo cotidiano: el comercio prohibido con artículos intervenidos por el Estado o sujetos a racionamiento. Amén del tráfico de penicilina en el ámbito sanitario, el “trabajo esclavo” como inagotable fuente de recursos e incluso la “necesidad de recomendaciones para salvar la vida”, enumera el historiador José Luis Gutiérrez Molina.
El dictador lideraba la patria convertido en una suerte de gestor avanzado de puertas giratorias. Corrupción y desarrollo se dieron la mano para amasar patrimonios y consolidar el capitalismo español. Familias del régimen, cuenta Sánchez Soler, pobladas de “empresarios de fortuna, falangistas de clase media, funcionarios oportunistas, latifundistas de gatillo fácil, altos cargos a la búsqueda de multinacionales… unidos a la caza del dinero y entrenados en la autarquía de la posguerra para enriquecerse con el desarrollismo a partir de 1959”. Concluye Viñas: “si Franco se benefició personalmente de la victoria parece sensato que no pensara mal de quienes también lo hacían” bajo la tenaz sombra del franquismo.

Fuente: ElDiario.es

Un paladín de la Democracia llamado Mariano Rajoy

A veces el “plumero” es de un tamaño mucho mayor que la indecencia de quien lo exhibe.

Ya apuntaba en el lejano 2012 sobre el pasado nazi de Mariano Rajoy. Un impresentable de ojo tembloroso y cobardía protegida por plasma televisivo al que la estupidez de millones de millones de almas cándidas regalaron un poder absoluto pensando que esa criatura, y las del resto de su partido, tenían algún valor democrático.

Error gravísimo.

Quien no fue democrático, no lo será jamás. Quien fue franquista confeso, sigue siéndolo. Quien alabó la supremacía racial de una minoría, seguirá siendo nazi toda su vida.

Y no solo lo digo yo, lo dice el refranero: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Y lo dice, y muy bien, ese librito por el que todos los del Partido Popular pierden el culo, la Biblia se llama. En Mateo 7 podemos leer lo que sigue:

 

15Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que por sus frutos los conoceréis.

 

Que nadie se lleve a engaño, entonces.

Es necesario que estas cosas se sepan y lleguen al máximo de geografías.

Quien fue un franquista con ideología nazi, seguirá siendo un franquista con ideología nazi por mucho que mienta, manipule, censure y golpee a los que no son como él.

Sin desenterrar a todos los muertos jamás enterraremos todos los odios

 

El Gobierno repatria a miembros de la División Azul mientras ignora las fosas de republicanos: Defensa ha reconocido su participación en la las repatriaciones de restos de españoles que lucharon en la División Azul tras una pregunta parlamentaria formulada por Amaiur.

Leo en Público.es la noticia reseñada arriba. En ella me entero de que el Ministerio de Defensa ha admitido su participación en el proceso de repatriación de los restos de los españoles que durante la Segunda Guerra Mundial lucharon en la División Azul del lado de la Alemania de Hitler y su colaboración, para ese fin, con la Asociación de Españoles desaparecidos en Rusia.

Me parece maravilloso. Lucharan contra quienes lucharan, todas las familias deberían tener derecho a poder enterrar a sus muertos con dignidad. Todas las familias deberían poder tener un lugar en el que visitar a sus ancestros. Pero a pesar de lo fantástico de la noticia debo utilizar los verbos en condicional: “deberían” en vez de “deben”. Porque en la misma noticia leemos que mientras el estado se permite ese dispendio, desde el año 2012 no dedica ni un euro a financiar la exhumación de republicanos fallecidos durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. Ahí es donde se ve la extrema violencia con la que aquel asesino aún hoy nos sigue tratando.

Pero algo deberían saber los actuales cómplices fascistas de aquel franquismo criminal: Cuando solo interesan una parte de los muertos se pone en evidencia que existen todavía unos vencedores y unos vencidos. Y mientras esa distinción siga vigente no habrá terminado la guerra civil. Y mientras no se desentierren todos y cada uno de los cadáveres no podremos enterrar los odios que los provocaron y españa seguirá en guerra.

España, si aspira a ser un “estado” de derecho, más allá de una vergonzosa patria sin dignidad, no debe permitir que un dictador asesino y todos los secuaces que le secundaron y aún hoy le secundan, queden impunes ante la Historia de la destrucción humana que provocaron. Un asesino como Francisco Franco ha de ser tratado al mismo nivel que asesinos como Pol Poth, Hitler o Stalin y sus crímenes deben escribirse en todos los libros de Historia, conocerse igual que se conocen los de los demás y situarle al mismo nivel de bajeza al que han quedado los otros. Que nadie olvide que aquel asesino dejó en las cunetas más de cien mil cadáveres. Que nadie olvide que la posguerra española generó más muertos que la suma de los producidos en los dos bandos durante la guerra. Que nadie olvide ni perdone.