Los Números de la vergüenza

Si un grupo de personas, sea este lo numeroso que sea, pierde su Dignidad como seres humanos, las dos únicas vías posibles que les quedan en la vida son las de ser verdugos o esclavos. Perdió ya sus opciones de libertad.

En la actualidad, cuando una Humanidad entera ha caido enferma de idolatría al Dios único: el Dinero, es cuando se observan más y mejor los datos de la infamia como especie. Podrá parecer que nada sucede, si anteayer hubo calma, y ayer la hubo, y si hoy la hay… no significa que mañana comience nuestra inevitable e irreversible desaparición como especie. Que nadie se engañe y que todos empecemos a tomar conciencia de lo que se nos viene encima.

Los datos
 

Más de 1,000 millones de seres humanos viven con menos de un dólar al día.
448 millones de niños sufren insuficiencia ponderal.
El 20% de la población mundial tiene el 90% de las riquezas.
Un niño de cada cinco no tiene acceso a la educación primaria.
80% de los refugiados son mujeres y niños
Las mujeres ganan 25% menos que los hombres a competencias iguales.
876 millones de adultos son analfabetos, de los cuales dos tercios son mujeres
Cada día, 30 000 niños de menos de 5 años mueren de enfermedades que hubieran podido ser evitadas
En los países en desarrollo, más de un niño de cada diez no llegará a cumplir los 5 años.
Más de 500 000 mujeres mueren cada año durante el embarazo o en el parto.
Hoy en día, 42 millones de personas viven con el virus del SIDA, de las cuales 39 millones viven en países en desarrollo.
El VIH/sida es la principal causa de fallecimiento en África subsahariana.
Al horizonte del 2020, algunos países africanos podrían perder más de una cuarta parte de su población activa por causa del SIDA.
Más de 1,000 millones de personas no tienen acceso a agua salubre
En África subsahariana, cerca de la mitad de la población no tiene acceso al agua potable.
2,400 millones de personas se ven privadas de instalaciones sanitarias satisfactorias.
En África subsahariana, una persona de cada tres sufre hambre crónica.
2,800 millones de personas, es decir, cerca de la mitad de la población mundial, viven con menos de 2 dólares al día.

Es de agradecer que PP y CiU nieguen el Hambre Infantil

Porque su negación es la oportunidad de los ciudadanos para quitarnos la venda de los ojos y poder luchar contra ellos haciendo política desde la Política.

Parece ser que han desaparecido de catalunya 50.000 niños con privaciones alimentarias. Ha sucedido con ellos algo parecido a lo que ocurrió con los 927 republicanos que Serrano Suñer regaló a Hitler para que estrenara los trenes de la muerte, españa no quería saber nada de ellos.

Tampoco Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el Congreso, ni Artur Mas, “honorable” president de la generalitat de catalunya, quieren saber nada del Hambre en españa, no solo es algo que hace feo y no da los votos de los zombis, es que, y nadie se lleve a engaño, esos niños les importan una mierda (y perdonen el exabrupto). El despreciable Rafael Hernando dice lo que piensa su partido y Artur I el Megalómano, solo sabe contar banderas en los balcones, el resto de problemas es como si no existieran.

Pero aunque pueda parecer extraño están haciendo el mejor favor que podrían ofrecer a la ciudadanía. Con esa manera de actuar: criminal, cínica y vergonzosa se quitan la careta y se muestran a los futuros votantes tal cual son.

“El hambre” en España

No se preocupen señores políticos. Vivan tranquilos en sus poltronas, dentro de sus jaulas de oro y protegidos por esos perros que una vez pudieron ser seres humanos; que de esos niños, y de todos los ciudadanos que lo pasan mal, ya se encargan las distintas asociaciones, ya nos encargamos los distintos voluntarios que hacemos campañas en todos los rincones de este pútrido país para recoger alimentos, gestionar comedores sociales y dar todo el apoyo posible a aquellos que lo perdieron todo por su codicia y su corrupción.

No sufran porque nosotros, los ciudadanos, nos ocupamos de nosotros, los ciudadanos. Para eso se están creando plataformas sociales, para ayudarnos los unos a los otros y para hacer algo que, de tener cerebro, debería empezar a darles miedo: para enseñar política a la gente, para convencerles de que a la política solo se la puede vencer desde la Política, desde otra Política menos putrefacta y más digna, antitética de la que ustedes manejan como herencia fascista del enano matarife.

No sufran, reitero, los niños hambrientos no existen, lo mismo que tampoco existen los miles de personas que están comenzando a abrir los ojos y a quitarse las vendas; ni existimos los que, desde nuestras limitadas herramientas, hacemos política de base para terminar con la suya sistémica. Sigan atentos para dar cobijo a su dios Dinero; mientras ustedes se ciegan con el brillo del oro las calles van tomando forma. Muy a pesar suyo esa Crisis que ustedes inventaron, la hemos ido haciendo nuestra y la moldearemos. Queden tranquilos porque siempre habrá buena gente que alimente a los hambrientos. Después, cuando llegue nuestra hora, ya haremos reales decretos que les hagan desaparecer como casta.

Albert Einstein decía: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro.

Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Cuando todo lo convertimos en números

Ya lo decía Josef Stalin (creo): “Si matas a un hombre es asesinato, si matas a un millón es estadística”.

Un problema con el que nos enfrentamos — imagino que porque se ha convertido en algo cotidiano, amén de nuestros bajos conocimientos aritméticos—, es con el hecho de que no tenemos capacidad alguna de relacionar ciertos “Números” con la realidad. No razonamos apenas nada que no sean mensajes simples y sencillos, cumpliendo así con el principio 5 de Goebbels: el de la vulgarización.

Por esa razón podemos leer una noticia como esta: Más de 26.000 niños con menos de cinco años mueren cada día en el mundo por causas que se podrían evitar o prevenir y no caemos en la cuenta de que eso representa la muerte de una criatura cada 3,3 segundos. Nos puede llegar la información de que el fraude fiscal mundial es de unos 3 billones de dólares, pero quién sabe contar esa cantidad, quién es capaz de convertirla en un valor real. Aunque lo cierto es que con Internet, una calculadora y algo de voluntad es factible. Por ejemplo, erradicar el hambre en el mundo costaría unos 30 mil millones de dólares al año, si hacemos la división vemos que con lo que se defrauda en un año tendríamos para eliminar el hambre cien años. Pero quién se pone a racionalizar esos datos habiendo fútbol, big brothers, guasapes y otras gilipolleces que nos entretengan.

Todo son números, solo números, números que para colmo no somos capaces ni de digerir. Por eso cuando el gran fotógrafo y amigo Marcello Scotti comenta la fotografía de abajo apenas nadie será capaz de entender la dureza que representan cada uno de los datos que aporta. Porque seguimos pensando que conceptos como Hambre, Desplazados, Deportados, solo se atribuyen a aquellos que están lejos, muy lejos. Lo malo es que el Hambre ya comienza a llamar a nuestras puertas.

Si queréis ampliar la información relativa al Hambre en España y el Mundo podéis acudir a este ENLACE 

Fotografía y texto anexo de Marcello Scotti
Los refugiados y desplazados son las gente más abandonada y con el más incierto futuro imaginable en nuestro “civilizado” mundo.
ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) fue creado en 1950 con el fin de ayudar aquellas personas refugiadas que debían su situación a la Segunda Guerra Mundial (Europa). Y el 31 de enero de 1967 se aprobó en Nueva York el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados que permite al ACNUR actuar en todo el mundo. Finalmente, en el año 2001 y a 50 años de su creación, se decide que el 20 de junio será el Día Mundial de los Refugiados, en solidaridad con África que ya tenía declarado el 20 de junio como el Día del Refugiado Africano.
En el mundo hay más de 42 MILLONES derefugiados y desplazados forzosos. El mayor nùmero en los últimos 20 años. La mayoría para huir del hambre y la violencia. En este momento y para que recordemos solo algunos datos parciales, hay 450.000 malienses que han debido abandonar sus hogares, 250.000 saharauis que han sido en parte sitiados y “colonizados” y decenas de miles que escaparon al terrible desierto argelino en el que viven desde hace 38 años, 400.000 refugiados sudaneses que huyeron del horror del genocidio practicado por milicias locales viven en el Campamento de Bambasi en Etiopia, 4.000.000 refugiados internos en Siria más 1.600.000 fuera de Siria (fundamentalmente Turquía), 1 de cada 4 (25% de la población) en Afganistán es desplazada o refugiada fuera del país. Podríamos hacer una larga lista de cientos de miles aquí, cientos de miles allí y más, y más …. Y CADA 4 SEGUNDOS HAY UN NUEVO REFUGIADO O DESPLAZADO en el mundo, o sea que el número va en aumento.
El triste honor de ser el Campamento de Refugiados más grande del mundo lo tiene el Campamento de Dadaab, en Kenia, cerca de la frontera con Somalia que se asentó temporariamente hace 20 años, y a la fecha, lejos de mermar, cuenta con 465.000 refugiados SOLO en ese Campamento, que se hizo tristemente famoso hace 2 años por la bestial hambruna y mortandad para la que los fondos internacionales NO DIERON ABASTO.
Con un promedio de 370.000 solicitudes anuales de asilo a los 44 países más industrializados, en 2011 el número de ese año ya asciende a 440.000, pero estos 44 países representan SOLO el 50% de las solicitudes. El 50% restante lo ha hecho en países limítrofes como los países subsaharianos, o Turquía en el caso de los refugiados sirios, Tailandia en el caso de refugiados birmanos, etc. ES CLARO QUE LOS PAÍSES MÁS POBRES ACOGEN A LOS QUE TODAVÍA SON MÁS POBRES QUE ELLOS.
En Asia (China, Tailandia, India y Nepal) hay cinco situaciones prolongadas de refugiados sumando unos 676.000 refugiados. En Europa hay tres casos de gran magnitud que afectan a 510.000 refugiados, principalmente en los Balcanes y Armenia.
Si bien para definir esas situaciones (status de Campamento o Campo de Refugiados)se utiliza tradicionalmente el criterio de que haya al menos 25.000 refugiados exiliados durante al menos cinco años, el ACNUR afirma que no se debería excluir a otros grupos. Por ejemplo, de los rohingya que huyeron de Myanmar a Bangladesh hace 12 años, 20.000 siguen permaneciendo allí. Del mismo modo, hay 19.000 burundianos en la República Democrática del Congo, 16.000 somalíes en Etiopía, 15.000 etíopes en el Sudán y 19.000 rwandeses en Uganda.
Aunque actualmente hay menos cantidad de refugiados en situaciones prolongadas, ha aumentado en gran medida el número de esas situaciones. Y, según el ACNUR, también son mayores los periodos pasados en el exilio. Según se estima, en 2003 las situaciones de gran magnitud de refugiados, prolongadas o no, tenían en promedio una duración de 17 años, casi el doble que en 1993.
Según declaraciones de la ONU en 2008 «El problema de las situaciones de refugiados prolongadas ha alcanzado enormes proporciones. De acuerdo con las estadísticas más recientes del ACNUR, alrededor de seis millones de personas (sin incluir el caso especial de los más de cuatro millones de refugiados palestinos) han estado viviendo en el exilio durante al menos cinco años. Más de 30 de estas situaciones se encuentran en todo el mundo, la mayoría de ellas en países de África y Asia que están luchando por hacer frente a las necesidades de sus propios ciudadanos».
Números, números y más números … que no reflejan la magnitud y el horror de lo que viven estas gentes que nada tienen, ni siquiera un país al que regresar. Que viven y seguramente seguirán viviendo de la caridad y de estar dispuestos a lo que sea y lo que se venga. A merced de enferedades, climas insoportables por el extremo frió y calor de los asentamientos. Y que en el caso (demasiado usual) que un familiar no aparezca, simplemente apuntarlo en las listas de ACNUR a ver si aparece alguna vez vivo o muerto en algún sitio. Y no hay más. No hay a quien quejarse. Solo aguantar lo más que se pueda.
Países en los que como decía Eduardo Galeano, vale más la bala con que se mata que la vida del asesinado.
Un día para no olvidar, un único día para recordar que hay DEMASIADA gente que vive CADA DÍA de su vida, sin ninguna esperanza y sin tener ninguna culpa o responsabilidad de su horrible desgracia. Y que además, según algunos, deberían estar agradecidos de recibir ayuda humanitaria.
“Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Eduardo Galeano”

La Pobreza (todo son palabras, solo faltan Actos)

Continuamente y en todos los medios oímos hablar a políticos, banqueros, sindicalistas, empresarios, arribistas, economistas, periodistas, obispos, rastreros y profetas varios.
De sus bocas escuchamos excusas, insultos, improperios, filípicas, comentarios, amenazas, discursos, explicaciones, pretextos, disculpas, justificaciones, subterfugios, evasivas, injurias, afrentas, groserías, denuestos, maldiciones, quejas, lamentos, mentiras, mentiras y más mentiras.

Son pobres, pero regalen somriures. Fotografía de Marcello Scotti (http://www.marcelloscotti.com/)

Pero ninguno de ellos, ninguno en absoluto, habla del hambre y la pobreza que sufren los niños. No ya siquiera esos niños escuálidos y lejanos, sino los niños de nuestra tierra, los cercanos, los hijos de nuestros vecinos y los nuestros propios, pues no está escrito que algunos de nosotros seamos unas de las 600.000 personas que serán expulsadas a la miseria durante el próximo año. Y si no se habla de ellos es porque no se les tiene en cuenta, son simples daños colaterales que deben esconderse, carne tierna pero prescindible pues mano de obra barata la hay de sobras
Soy de la opinión de que cuando en un estado, país, nación, o esa estupidez supina llamada patria, más del 25% de sus niños viven por debajo del umbral de la pobreza y los gestores, los que deciden los designios de dicha nación no actúan ni siquiera para darles un nombre, nos encontramos ante una sociedad profundamente enferma. Y no sirve mirar al de al lado ni levantar dedos acusadores contra los demás y decir los consabidos: “Yo no he sido” o “Yo no sabía”. Todos y cada uno de nosotros somos responsables de ello. La mayoría por simple “omisión de socorro”, por mirar hacia otro lado, por pensar que “a mí jamás me sucederá”, por cobardía, por no saltar a las calles y con una sola voz decir “NO. Ya basta. Queremos Actos”.


Mientras solo seamos capaces de mirarnos nuestros endiosados ombligos, mientras pensemos que eso que sucede es ajeno, estaremos actuando como ellos y de su lado. Mientras permitamos leyes que toleren, e incluso defiendan, la pobreza, la miseria y el hambre de los niños, no seremos mejores que los peores dictadores de la Historia. Mientras no aceptemos que los niños, todos ellos, sin distinción, nacen iguales, por más que nazis como Rajoy se empeñen en negarlo, formaremos parte activa del juego atroz de los asesinos. Mientras no queramos darnos cuenta de que los Niños, todos ellos, son el Futuro, nuestro futuro planetario como especie, seremos la misma calaña que esos que solo hablan.
Podemos hacer muchas cosas, no nos engañemos. Siempre se puede hacer algo por los demás, lo mismo que desearíamos que hicieran ellos por nosotros si un día nos fuera necesario. Lo primero y más importante es saber que esa miseria ya lo envuelve todo. Tomar conciencia y salir a reclamar, a quienes corresponda, que ya basta de juegos, que es momento de Actos. Lo segundo y más sencillo, participar en el abastecimiento de los bancos de alimentos de nuestras ciudades, promover acciones para que haya más actuaciones en ese sentido e inculcar a nuestros hijos el altruismo, una de las pocas cosas baratas que dan felicidad por sí mismas. Sí, podemos hacer muchas cosas, muchas, salvo olvidar.
Termino con la escena de una película que explica, con mejores palabras que las mías, cual puede llegar a ser el límite de la inacción y de la aceptación de que lo que sucede es “normal”.

La Dictadura del Hambre

La Dictadura del Hambre

 Como cualquier dictadura, el hambre acaba con la vida y las esperanzas de futuro de millones de personas.

Acción contra el Hambre, con la colaboración especial de Pepe Sancho, trae a nuestros tiempos el discurso más esperanzador jamás interpretado en el cine para terminar con la injusticia del hambre.

Entra en La Dictadura del Hambre y combate la desnutrición aguda que mata cada día a 10.000 niños en el mundo.

El esperimento comparte

De niños y antes de ser convertidos en cosa, todavía nos queda humanidad.

Debería ser nuestra responsabilidad el no permitir que a nuestros hijos los conviertan el la “Cosa” en la que nos hemos dejado convertir nosotros.