Violencia de género entre adolescentes

Lo que asusta realmente es que un 13,8% de chicas sientan miedo de sus parejas y lo acepten, que un 18% acepten ser tratadas como “nada”, que un 26,2% acepten ser controladas en todo lo que hacen o que un 10%  acepten el insulto directo como un acto normal.

El 25 de noviembre fue el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”. Es una hermosa intención, lo reconozco, pero al igual que sucede con tantas otras cosas, ésta también es un espejismo. Y por muchas buenas intenciones que pongamos unos cuantos, por más que deseemos mirarnos con ojos de “igual” y por mucho que queramos defendernos, es una batalla perdida de antemano. Así lo veo.

No deseo entrar aquí en la violencia brutal que se ejerce contra la Mujer en todo conflicto bélico, cuando su cuerpo se utiliza como baluarte de la última humillación hacia el enemigo en un intento de que el propio enemigo germine en ella. La violación de mujeres se ha utilizado a lo largo de la Historia por todos y cada uno de los ejércitos que han batallado. Y eso, por Leyes hermosas que se promulguen, no evitará que los militares, esos sádicos enfermos, ordenen a sus soldados las violaciones en masa. Son sabedores del dolor último al que condenan al enemigo, y eso les gusta.

No deseo entrar aquí en la apología de la violencia de género que se permiten escupir los obispos españoles, los peores enfermos sexuales que pueblan la faz de la Tierra, y a los que no hay ley humana (española al menos) que les pare los pies; porque si algo tiene españa es que sigue siendo un coto privado para esos sádicos que visten con traje de noche y tienen más poder que los gobiernos.

Ni deseo entrar, y ya termino, en nuestra hipocresía cuando, desde nuestra opulencia, miramos hacia otro lado y no queremos enterarnos de lo absurdamente criminal que es nuestra forma de consumo.

Sí desearía tocar brevemente algo que atañe al futuro y que debería ponernos los pelos de punta. Sobre todo porque nos indica que lo que sucedió y lo que sucede, seguirá sucediendo a pesar nuestro. Me refiero a un estudio realizado en el año 2011 sobre la “violencia de género entre adolescentes españoles”, un resumen del cual lo podéis leer en este enlace. Y del que solo dejaré tres de sus gráficas, las que nos cuentan que, hagamos lo que hagamos, casi un 5% de las adolescentes actuales serán mujeres maltratadas.

Maltrato Adolescente

Solo mirando esta primera gráfica se nos deberían poner los pelos de punta. No tanto el hecho del alto porcentaje masculino que no esconde su nivel de estupidez ni su poca hombría, eso lo atribuyo al rol familiar que habrá vivido desde la infancia y a lo sencillo que es para ese tipo de individuos acomodarse a lo simple: la prepotencia y la fuerza por encima de la inteligencia y la sensibilidad. Lo que asusta realmente es que un 13,8% de chicas sientan miedo de sus parejas y lo acepten, que un 18% acepten ser tratadas como “nada”, que un 26,2% acepten ser controladas en todo lo que hacen o que un 10%  acepten el insulto directo como un acto normal.

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Viendo estos datos no es de extrañar que con el tiempo un 4,9% de esas adolescentes sufran mal trato. Lo sufrirán, además, sin darse cuenta de ello, porque el 3,2% de maltratadores —animales mucho más inteligentes del que muchas suponen— saben reconocer a sus víctimas y saben camelarlas como no lo haría un hombre normal.

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El futuro de esas jóvenes lo conocemos de antemano. Confundirán posesión con cariño o celos con amor  y escucharán frases del estilo «¿Cómo te compras esa falda cariño? Eso lo llevan las putas» o «Ahora has de llevar traje de baño, sino parece que vayas buscando tema como las otras guarras» o «No salgas con tal o con cual porque son gente que no me gusta nada»… y ellas obnubiladas por ese príncipe azul al estilo del protagonista de 50 sombras de Grey que tanto ha encandilado a millones de mujeres, se sentirán diosas sobreprotegidas y mimadas. Con el tiempo las cosas irán cambiando, de manera suave, sin altibajos, en una pendiente perfecta hacia el pozo de la humillación. Al cabo las habrán convencido de que no sirven para nada y que sin ellos ellas no son nada, al haber aceptado el aislamiento no tendrán ningún estímulo exterior que no sea el marcado por ellos ni tendrán a ningún amigo o amiga que les haga ver lo estúpido de esa idea. Del «no sirves para nada» ya es sencillo pasar al «no sirves para nada, imbécil» —un escalón más en la humillación aceptado ahora como una certeza—. Con los años, el aislamiento, la imposibilidad de mejorar a nivel educativo (muchas no pueden sacarse ni el carnet de conducir) y social, sumado al hecho de que los insultos hayan llegado a formar parte de la conversación cotidiana las hará sufrir un síndrome de Estocolmo perpetuo. No importa si ha habido un tortazo, una paliza o un navajazo. La destrucción a nivel individual ya se ha producido tiempo atrás y el sufrimiento interior ya ha hecho tanto o más daño que el físico. Así al menos lo veo yo a partir de las experiencias que me han contado mujeres que conozco o he conocido.

Por esa razón es tan triste mirar esos datos. Y lo más triste es que a todas las grandes palabras y maravillosas intenciones que podemos decir o hacer las acompañará la violencia de las televisiones berlusconianas a las que miramos sin cuestionar, las acompañará la incomunicación absoluta de los padres con sus hijas e hijos y las acompañará este mundo ignorante y totalmente carente de valores éticos. Y es sabido que en un mundo sin valores solo cabe la barbarie.

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Apenados penes penan por no ser enhiestas astas

Mira que son años de sobarnos la entrepierna con la toalla en los vestuarios para «contentarla»; veces y más veces de pasear su balanceo por casa para deleite de nuestras amantes parejas, o como enhiesta asta capaz de las mayores proezas “en” ellas; o como objeto de admiración por ese chorro salpicón que producen y que deja inservibles los inodoros.
Así somos y así nos vemos, la mayoría al menos: primero Él, después el Mundo.
Y todo ese alarde para que ahora, un vulgar estudio, ofrezca una gráfica terrible y someta a nuestros falos, octava maravilla del mundo, a un cuestionamiento tan insultante que menoscaba nuestra hombría hasta hundirla en la sima de la vergüenza.

frecuencia orgasmos
Investigación publicada en el último número del Journal of Sexual Medicine.

No entro en consideración de los datos relativos al bisexualismo, imagino que nos cuentan que no es oro todo lo que reluce. Ni merece la pena comentar los resultados entre hombres, eran más que previsibles. Pero sí es necesario hacer hincapié en el diferencial entre mujeres heterosexuales y homosexuales: algo más de 13 puntos sacan las lesbianas a las heterosexuales.
Eso, amigos, es un despropósito fálico, el fracaso del cipote, el ignominioso hundimiento de la chorra. Reconozcámoslo, con datos como esos a los hombres se nos apena el pene.
Cuál es el secreto de las lesbianas, entonces. Qué tienen ellas que no tengamos nosotros para incrementar en un 13% la cuantificación orgásmica. Pues igual va a ser que lo que tienen es precisamente lo que les falta. Igual va a ser que el pene émbolo, la chorra mete-saca, la nervuda verga dándole arriba y abajo, arriba y abajo, no consigue, en un altísimo número de casos más que sudor, irritación y un par de gemidos teatrales traducibles en un “déjame dormir de una vez, plasta”.
Queda claro entonces que el problema es fálico, pues es en ese apéndice donde reside el diferencial más evidente entre ellas y nosotros; aunque no tanto como objeto en sí sino más bien por el uso y disfrute que de él hacemos. Después ya vendrán las críticas a las caricias, a la utilización, mejor o peor, de las manos, de la lengua, de los labios, de la voz, de la luz, del sonido e incluso caer en la cuenta de que lo que más tenemos es piel y que esa piel es “sensación”, combustible básico para lo demás.
Para colmo los que vivimos en españa lo tenemos todavía peor. Porque aquí coexisten, entre el hombre medio, un subgrupo masculino de especiales características. Por poner algún ejemplo: ¿Qué sexualidad esconden tipos de la catadura del señor León de la Riva cuando su pensamiento consciente es que las mujeres se desgarran la ropa en su presencia? ¿Qué calidad de caricias deben prodigar los tipos que se parecen a ciertos ministros de Justicia que la eliminan a base de leyes misóginas? ¿Cómo aman a sus mujeres los fundamentalistas católicos de misa diaria, y cómo se dejan amar sus mujeres, cuando desde los mismos púlpitos se promueve a la agresión sexual hacia ellas?
Ahí dejo el apunte pues sería un no parar y no era el cometido de este escrito. Solo recapacitar en el hecho de que 
cuando Ellas se den cuenta de su poder, y más ahora que ya ni nos necesitan para procrear y ni siquiera somos su mejor opción sexual, tendremos los días contados.

El precio de defender los derechos de las mujeres afganas

Artículo publicado en la página de Amnistía Internacional

La teniente Negar, de 38 años, murió el lunes por la mañana en el hospital como consecuencia de disparos en el cuello, que había sufrido el domingo a manos de dos hombres sin identificar que iban en motocicleta cerca de la jefatura de policía de Lashkar Gah, capital de la conflictiva provincia de Helmand. © AFP/Getty Images

El asesinato de una de las mujeres policías de mayor rango de Afganistán es el último revés que sufren los derechos de las mujeres en el país, ha afirmado Amnistía Internacional.

La teniente Negar, de 38 años, murió en el hospital como consecuencia de disparos en el cuello, que había sufrido el domingo a manos de dos hombres sin identificar que iban en motocicleta, cerca de la jefatura de policía de Lashkar Gah, capital de la conflictiva provincia de Helmand. Se había destacado como defensora de la protección de las mujeres que denuncian el uso de la violencia contra mujeres y niñas.

Otras mujeres conocidas por la opinión pública –entre ellas su predecesora en el cargo, una escritora y dos representantes del Ministerio de Asuntos de la Mujer– fueron víctimas de homicidio en Afganistán en 2012 y, recientemente, los talibanes tomaron como rehén a una parlamentaria.

“En los últimos años se ha avanzado mucho en el terreno de los derechos de las mujeres, y es posible que se haya llegado a un punto de inflexión. Hay más mujeres ocupando puestos de autoridad, mayor acceso a la educación y nuevas disposiciones legales que felizmente protegen a mujeres y niñas de la violencia. Pero, a medida que las mujeres afganas van ganando terreno y voz, también se enfrentan a nuevas y crecientes amenazas. Algunas defensoras de los derechos de las mujeres aseguran que están volviendo a autocensurarse por miedo a las represalias”, ha dicho Polly Truscott, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía.

“Al mismo tiempo, tememos que los dirigentes afganos y extranjeros se estén acostumbrando a los elevados índices de ataques contra mujeres de gran visibilidad, sumados a la violencia que se ejerce cotidianamente contra mujeres y niñas; aún puede hacerse mucho más para proteger y promover los derechos de las mujeres en Afganistán.”

El presidente Karzai aprobó por decreto la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en 2009. Pero muchas de sus disposiciones aún no se aplican íntegramente, y no sólo eso: desde entonces, algunos intentan que se anule la ley en su totalidad.

“Las autoridades afganas deben hacer todo lo que esté a su alcance, con la ayuda internacional, para proteger los derechos de las mujeres” ha dicho Truscott.

“Eso incluye el cumplimiento íntegro de la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de 2009, y que las autoridades reciban formación en todos los niveles para garantizar que efectivamente la ley se traduce en políticas públicas.”

Según la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, en los últimos años la violencia contra las mujeres “se ha convertido en un fenómeno generalizado que se extiende cada vez más” en todo el país.

A lo largo de bastante más de un año hemos visto muchos casos denunciados de palizas, secuestros y homicidios de mujeres y niñas en todo Afganistán, sobre todo en las zonas rurales.

Mujeres y niñas son atacadas por sus parejas, por familiares, por personal de seguridad y por miembros de grupos armados –entre ellos los talibanes–, a veces a plena luz del día.

“Los crímenes violentos cometidos contra mujeres, incluida la muerte por disparos de la teniente Negar, se deben investigar con rapidez y exhaustivamente, y quien resulte responsable debe se procesado con las debidas garantías y sin pena de muerte”, ha afirmado Truscott.

Procesion del Santo Chumino Rebelde

Solo quedan dos caminos para llegar al futuro. Uno son los Niños y su Educación, el otro son las Mujeres y su Fortaleza. (Opinión personal)

Es necesario hoy, en un tiempo en el que los pederastas, violaniños, quemamujeres, vestidos con traje de novia ordenan a ministros de justicia gallarderos y machorros lo que desean para sus blandipollas, pitocolgajos y microhombrias; es necesario, digo, romper una lanza en defensa de la Verdad, la Única verdad que nos acoge a todos querámoslo o no. Voy a ello.
En una españa procesional, catolicastra, chupasotanas, obispaloide, rezadora, comehostias, cuelgacruces, lamesantos, paseacristos, peleapasos, matainfieles y sobavírgenes. Una españa cuyo máximo éxtasis es exhortar a sus santos patronos, con sus procesiones, sus toros, sus fuegos de artificio y su borrachera comunal descomunal. en una españa anclada, anquilosada, fundida, integrada, apegada, adherida a pespunte y sin remedio a su iglesia católica fundamentalista del OPUS; no podíamos esperar otra cosa que la expresión exaltada de las Mujeres, pues el éxito solo existe aquí por la tal vía nada execrable de la procesión excelsa.
Y es así que el origen del ser humano, el lugar destino del hombre para poder pervivir, el espacio de deseo en el que calmamos nuestras ansias desde que existimos como especie, toma conciencia y sale a la calle para mostrarse.

¡Oh, milagro divino! Que lo más estético y bello a lo que podemos aspirar se nos muestre en todo su esplendor e insolencia.
Loado seas por siempre, himen.
Lamido seas eternamente, himen.
Acariciado seas por los siglos de los siglos, himen.


Vulva, coño, chocho, potorro, parrús. chichi, chona, concha, figa, panela, almeja, miringo, conejo, pussy, pepe, moñoñongo, papaya, higo… Tantos nombres como nombres tienen los falsos dioses a los que, equivocadamente, llevamos años adorando. Falsos ídolos que esconden, por puro miedo, la realidad del Chumino milagroso. Centro del poder del ser humano que ellas, sus poseedoras, apenas ahora aciertan a comprender y aceptar. Que vuestros santos chuminos hagan ver la luz a los ciegos para más gloria del ser humano.

Coño Nuestro (Oración para rezar con fervor postrado ante él)
Coño nuestro
que estas en la tierra,
santificados sean tus nombres,
venga a nosotros tu clítoris
hágase tu voluntad aquí en la cama como en la mesa.
Nuestro orgasmo, dánoslo hoy
y perdona nuestros gatillazos
así como nosotros perdonamos tus dolores de cabeza
y haznos caer en la tentación,
mas líbranos de hacértelo mal,
Himen.

***

Solo son herramientas baratas en manos de criminales

(leer en forma interrogativa)

Qué deben sentir cuando las ordenes no son ir a proteger a los ciudadanos. Qué deben sentir cuando su utilidad, ese miedo que representan porque alguien les regaló un arma y el derecho a la violencia, no se dirige a ladrones, criminales, asesinos, violadores o pederastas, sino a sus propios vecinos y vecinas —imagino que amigos, no. No deben tenerlos.

Qué deben sentir cuando las órdenes ya ni siquiera son golpear a los violentos, a los extremistas antisistema, a la kale borroka —entiéndase perroflautas, con los otros apenas hay cojones—. Qué pueden sentir cuando le ordenan, golpear y agredir a mujeres. Mujeres que pueden ser sus hermanas, sus esposas, sus vecinas, las madres de los amigos de sus hijos, sus propias madres, pues las había de todas las edades).

Sentirán la misma falsa hombría, la misma subida de adrenalina del maltratador, el mismo “placer” —porque me consta que los hay que les gusta, se les nota demasiado—. Me pregunto si volverán a casa crecidos y realizados. Me pregunto cual será el tema de conversación con su esposa, novia, madre… Las golpearán a ellas después, como confirmación de machos dominantes.

Se preguntarán en algún momento por qué las ordenes son golpear a las mujeres que defienden la libertad de su cuerpo mientras a las otras, las comehostias que lamen la mano (y más) de la curia se las deja en paz, cuando ambas partes defienden sus respectivas posturas con idéntica exaltación, si no peor en las del otro lado, pues estas últimas están cargadas de fundamentalismo católico.

Hasta donde entregarán su alma por un miserable sueldo. Tendrán algún límite o simplemente aceptarán ser cada vez más perros hasta olvidar definitivamente que una vez fueron humanos. Aceptarán, llegado el caso, sacar sus armas y disparar contra mujeres y niños, aceptarán la tortura sistemática solo por el simple terror, porque ya se hayan convertido en unos sádicos adiestrados y adoctrinados…

(Leer de forma normal)

Imagino que llegados a ese punto todo les dará igual, habrán perdido su humanidad por un salario de mierda. Llegados a ese punto no tendrán hombría, ni dignidad. Pero… qué hago hablando en futuro. Si aceptan actuar de ese modo es porque ya la han perdido.

De ser humanos, de tener valor —eso que se da en llamar “cojones”— muchos, muchísimos de ellos se negarían de una vez por todas a aceptar el rol de bestia por un mísero sueldo. Y se plantarían, como hacemos cada vez más y más ciudadanos. Y se darían la vuelta y mirarían cara a cara a los criminales que les deshumanizan para convertirlos en bestias, en animales ejecutores de las órdenes del amo…

Claro que eso solo podrá suceder mientras aún sean humanos y les quede un mínimo de dignidad y de hombría.