La Tierra, un volcán en erupción

Volcán Laki (Islandia)

En el año 1783 el volcán Laki, en Islandia, sufrió una serie de diez erupciones, producidas entre junio de ese año y febrero del año siguiente. En ese intervalo mató al 20% de la población islandesa, unas 10.000 personas. Pero no se detuvo ahí, sus desechos, lanzados a la atmósfera, causaron grandes cambios climáticos: modificación de las corrientes de aire, cambio de temperaturas, niveles de precipitaciones. Un cambio climático en toda regla y en un cortísimo espacio de tiempo.

El impacto del Laki sobre el clima se debió principalmente a la emisión de grandes cantidades de dióxido de azufre que, combinadas con el vapor de agua, crean unas partículas (aerosoles de sulfato) que reducen la llegada a la tierra de radiación solar y provocan un descenso de las temperaturas.
A través de un programa desarrollado en la NASA, capaz de crear modelos meteorológicos a partir de los efectos de una erupción determinada, se ha confirmado que fue el causante de la sequía que se produjo en el valle de Nilo en el verano de 1783 y que provocó una hambruna que mató a miles de personas. Se sabe también que en el verano de 1783 la temperatura media en el Hemisferio Norte fue 3ºC inferior a la normal. Este descenso redujo la diferencia de temperatura entre las masas continentales de Eurasia y África y los océanos Índico y Atlántico, disminuyendo la capacidad de los monzones para aportar nubes y agua de lluvia a las cuencas de los ríos.
El saldo final de aquel desastre natural se calcula en unos seis millones de muertos de una población mundial de unos 730 millones de habitantes.
Seis años después de ese desastre natural, en Francia, donde el pueblo y la burguesía no aguantaban por más tiempo que una minoría opulenta dilapidara toda la riqueza mientras ellos morían de hambre, una multitud enfurecida tomaba la Bastilla, símbolo de la tiranía monárquica, y comenzaba la Revolución francesa.

Ahora tenemos en plena erupción al volcán Bardarbunga, también de Islandia, y un momento histórico en el que una minoría ha perdido todo el pudor y se nos ríen en la cara como lo hizo la nobleza francesa antes de perder la cabeza. Es cierto que jamás detendremos la furia de la Tierra, ella vive al margen de nuestras necesidades y deseos, y cuando lo considera oportuno estalla con toda su furia. Pero sí hay una cosa que sucederá tarde o temprano, que nos hartemos de las risas de unos pocos y decidamos que es momento de teñir de nuevo las calles de sangre.
La furia del Laki y la Revolución francesa representaron apenas un 1% de la población mundial de entonces. Extrapolado a nuestro presente bien correspondería a 60 millones de muertos, un calco de la locura de la II guerra mundial. Doy por supuesto que la mayoría de víctimas seríamos “populacho”, pero entre tal cantidad de cadáveres, creedme, caben muchos de los que ahora se nos ríen y eso deberían tenerlo en cuenta.

999 maneras de no hacer una bombilla (o una revolución)

Thoma Edison nos marcó el camino.
Tras mil intentos de fabricar una bombilla que no se fundiera al poco tiempo de encenderse lo consiguió y con ello pasó a la Historia.
En una entrevista le preguntaron si no consideraba un fracaso el hecho de haber realizado tal cantidad de pruebas antes de la definitiva. Su respuesta fue: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.”
A poco que lo pensemos veremos que no es nada trivial la frasecita. Nos habla de la tenacidad, de perseguir los sueños, de no darse por vencidos.
No darse por vencidos, esa es la conclusión. Salir a la calle y hacer tantas revoluciones como sean necesarias. Y si fracasamos, levantémonos e intentemoslo de nuevo, pues con ese fracaso habremos aprendido un camino que no debe ser repetido y buscaremos otro. Pero no podemos conformarnos. El futuro de nuestros jóvenes y nuestros hijos depende de ello. Y el futuro está en la próxima esquina, agazapado y esperando.

A los Jóvenes universitarios

El Futuro es aquello que os habrán robado cuando lleguéis a él (Manel Artero)

Para leer en modo interrogativo

Para cuándo en este puto país

los estudiantes de Ingeniería diseñando barricadas,

los de Física y Química preparando autodefensa,

los de Informática doblegando servidores y creando encriptaciones,

los de Periodismo uniéndose a los informáticos,

los de Humanidades arengando a las masas,

los de Literatura escribiendo manifiestos,

los de Matemáticas diseñando estrategias,

los de Medicina organizándose para los heridos,

los de Políticas coordinando a unos y a otros.

Todos unidos uniéndoos con la Juventud de Europa, del Mundo.

Todos unidos defendiendo lo único que os pertenece,

el Futuro.

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Para leer con orgullo

Sois el Mañana Habitaréis en el Mañana.

Viviréis en un lugar que les está vedado a todos los hijos de puta que ahora pretenden robaroslo para sus cachorros. Para que esos pequeños hijitos de puta repitan en vuestros hijos lo que ahora perpetran en vosotros con la connivencia de vuestros padres.

Lo que no defendáis vosotros no os lo vamos a defender ni los fascistas comehostias que os mandan a sus perros ni vuestros mayores, los cobardes que vivimos mirándonos el puto ombligo narcisista y rezando lo de “jesusito que me quede como estoy”.

Para vuestra desgracia deberíais ser la mejor inversión de un país, pero los consecutivos gobiernos neoliberales del PPSOE os han convertido en vulgar material desechable del que reirse, lo mismo que se rien de vuestros acojonados padres a los que ya les están robando todo mientras aposentan sus cojonazos babeando ante los inmensos televisores de pantalla plana.

Pensad que no le debéis nada a nadie pues esa “casa del mañana” a la viajáis de manera inexorable a nadie pertenece más que a vosotros. El Futuro os pertenece por derecho, y como tal debéis Tomarlo, del modo que sea.

Debéis aspirar, además, a abrirle los ojos al resto de ciudadanía muerta en vida, cobarde, aconejada, ameba… Debéis aspirar a abrirle los ojos a la juventud marginal y obrera. Porque la Revolución solo puede ganarse desde la unión total de todos los Estudiantes y todos los Obreros.

Para terminar solo recordaros que a pesar de todos vuestros esfuerzos podéis perder, cierto. Y a través de la violencia directa pueden robaros todo y subyugaros. Pero si eso llega, que podáis decir alto y claro que hubo dos cosas que no os robaron: La Dignidad y la Libertad de Pensamiento (embriones de la siguiente Revolución)

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Para mirar con atención

Gene Sharp – Cómo empezar una revolución pacífica

Una historia sobre el poder de la gente para cambiar el mundo y sobre un hombre que durante más de 50 años ha ayudado a los pueblos a derrocar a sus dictadores. Su nombre es Gene Sharp y aunque él sea un desconocido en muchos lugares del mundo, sus 198 métodos para hacer una revolución han encendido la mecha en varios rincones del planeta.

Para quien desee leer su libro en línea

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Por si solo queréis leer

LOS MÉTODOS DE LA ACCIÓN NO VIOLENTA

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